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miércoles, 6 de marzo de 2013

Conversando para un conocimiento crítico de nuestra realidad: La Virgen de Piedra

Alicia Cuiza: Como parte de nuestra formación en la carrera de antropología de la universidad (UTO), a los estudiantes se nos da la tarea de realizar pequeñas investigaciones sobre nuestra realidad con la finalidad de llegar a una mejor comprensión de cómo la población reacciona frente a nuevos fenómenos. Una de las novedades más llamativas de los últimos tiempos es sin duda la estatua gigante -con 45 metros de altura- de la Virgen del Socavón en el cerro de Santa Bárbara. ¿Cómo podemos descubrir qué significación tiene este monumento para nuestra gente?

Gilberto Pauwels: Conversando. La antropología tiene una serie de técnicas de entrevistas que permiten acumular datos sobre lo que se piensa en relación a un determinado tema. Casi nunca va a ser una respuesta unívoca; la respuesta está siempre colorada por el género, la edad, estatus social, identidad étnica, religión, opción política, historia personal, etc... de los entrevistados. Sistematizando estos datos se llegará por lo menos a una tipología de tendencias. Pero, como sabes, para un antropólogo eso no es suficiente. No podemos limitarnos a registrar lo que dice la gente, debemos en lo posible confrontar lo que se dice con lo que hace la gente referente al tema en la vida cotidiana. Y es preferible que eso no se haga simplemente como un observador externo, sino participando hasta cierto grado en el evento, rito, trabajo, fiesta, peregrinación o lo que sea. Escuchar, observar, participar,... para poder sistematizar, interpretar, explicitar, analizar, y finalmente exponer, eso es lo que nos toca.

Alicia: Cuando se pregunta a la gente por qué están viniendo a la Virgen, la respuesta es corta y poco relevante: "por costumbre; por devoción; para pedir favores; para agradecer por lo recibido...", es lo que más se escucha y los pequeños actos rituales que se realizan van en el mismo sentido. Me pregunto si de esta manera vamos a profundizar mucho.

Gilberto: Se podía empezar con cambiar la pregunta. Podrían ser más en el sentido de: "¿Quién es la Virgen para ti? A qué o a quiénes representa la Virgen"? Creo que con este enfoque ya se podría recibir respuestas más  variadas. Y es importante preguntarlo no solamente a los que están allí arriba en el cerro, sino también en otros lugares y circunstancias. Uno u otro pueda contestar que es la Madre de Jesús o que se trata de un ídolo, o que es la copia de la Virgen que está en el santuario del Socavón, copia de la verdadera. La mayoría, pienso, la va a relacionar con el Carnaval, con o sin referencia religiosa, al turismo, como lugar de paseo, como expresión de la orureñidad,... La Virgen de Socavón es nuestra, van a decir, es orureña.

Alicia: La Virgen del Socavón tiene su origen en la fe católica, forma parte de la vida de la iglesia católica. Iglesias evangélicas y otros grupos religiosos no la asumen como tal, mientras que las prácticas religiosas andinas la tienen incluida en su visión cósmica, pero dan a la Virgen un sentido propio. ¿Podemos encontrar algo común en tanta diversidad?

Gilberto: Yo creo que sí. La Virgen del Socavón forma parte de la historia de Oruro, tanto de la historia llamada "mítica" (conocida como de las plagas), como de la historia socio-eclesial (enfocada desde la lucha entre el bien y el mal) y la historia  colonial - contemporánea urbana (del Chiru Chiru y del Nina Nina). Todos damos una interpretación propia a estas historias, pero todos aceptamos que forman parte de nuestra identidad orureña. De hecho la imagen gigante de la Virgen ha sido construida por nuestras autoridades con los fondos de todos. Eso es algo bonito que no debe perderse. Ningún grupo o institución puede apropiarse de la Virgen, la imagen es de todos los orureños. Todos podemos darle la interpretación que queramos a condición de que nos respetemos mutuamente. Para los católicos seguramente es un orgullo que un símbolo mariano ha llegado a inculturarse plenamente en la identidad orureña, pero su significado no puede ser impuesto a los demás. Es un monumento histórico para todos y al mismo tiempo vivencial para muchos.

Alicia: La Virgen gigante es de cemento, es de piedra digamos, pero es nuevo, es reciente. No tiene el recorrido histórico de la pintura mural de la Virgen del Socavón en el santuario, ni de la víbora o el sapo transformados en piedras según la historia oral local.  Esta falta de raíces, ¿no va impedir que la imagen llegue a tener un sentido religioso de importancia?

Gilberto: Sobre este tema escuché varios comentarios y testimonios bonitos, que seguramente pueden ser enriquecidos o corregidos por la investigación que van a hacer.

Primero, que haya una nueva imagen, -que es además una estatua tan imponente y visible, -no representa ningún problema para nuestra gente y no quita ninguna importancia a las demás imágenes. Las prácticas religiosas de nuestra gente no son excluyentes; al contrario siempre existe predisponibilidad para ampliar el horizonte. Es una característica más de la religión andina que de la religión cristiana, pero es una actitud que está profundamente presente en nuestro pueblo. Se percibe que Dios sigue manifestándose de muchas maneras. 

Segundo, efectivamente nuestra gente va a lo más auténtico, fundamentado en las tradiciones antiguas. Por ejemplo, la piedra del sapo ha sufrido un atentado con dinamita en los años 40 por un militar que consideraba un peligro revolucionario la concentración de tanta gente en este lugar. Posteriormente al lado del sapo destruido se construyó un sapo de cemento, pero para los ritos de Carnaval se sigue dando preferencia a los restos del sapo histórico de piedra. Así también, al lado de la piedra que representa el cóndor, hace pocos años la alcaldía construyó un cóndor de cemento, para dar mayor visibilidad al lugar, pero para los ritos de Jallupacha y en otros momentos la atención va en primer lugar a la roca del cóndor histórico. Y lo mismo pasa con la víbora, donde se ha colocado una víbora grande de fiero. Los ritos se hacen frente a las rocas ya negras de tantas fogatas. En este sentido no hay duda: me parece que la Virgen del Socavón en el santuario mismo siempre tendrá la preferencia de los feligreses que acuden a ella.

Tercero, el hecho que la presencia de la Virgen del Socavón en Oruro ya no se visibiliza solamente mediante una pintura frágil y vulnerable, sino por un monumento robusto y gigante de cemento, de piedra, puede recibir, desde las tradiciones originarias, interpretaciones llamativas. Según las tradiciones urbanas, los animales salvajes que amenazaron la civilización ciudadana, fueron matados y petrificados por una ñusta incaica. Según las tradiciones andinas de los Urus, ha sido al contrario: los animales no fueron matados, sino precisamente para no ser liquidados, se transformaron en piedras y con eso eternizaron su presencia en este lugar. Que siguen bien vivos, dicen los ancianos, se demuestra por los muchos ritos que les siguen haciendo la gente pidiendo beneficios y protección. Ahora, se dice que también  la Virgen es de piedra y que con eso se está asegurando su presencia en Oruro para siempre, a beneficio de todos los orureños y de todos los que acuden a ella. La Virgen ha llegado a ser una parte inseparable de la cosmovisión orureña.

Estas tres propuestas de conclusiones  antropológicas, se les doy como hipótesis. No puedo entrar ahora en los detalles de comprobación. Espero que los datos que van a recoger, puedan dar nuevas luces sobre el significado que puede tener la Virgen gigante para los diferentes sectores de la población: el sector urbano, -por un lado del centro y por el otro lado de la periferia, -y el sector originario, tanto campesino como minero. 

Alicia: Una última pregunta, más allá de la entrevista sobre la investigación antropológica. Quiero iniciar ya la investigación con una entrevista personal de profundidad. Para, Gilberto, ¿cuál es la característica más importante que tiene la Virgen del Socavón?

Gilberto: Ay, esta es una pregunta difícil. Lo que voy a dar como respuesta es simplemente una percepción personal, que no quiero imponer a nadie. Es una interpretación un poco fuera de lo común y corriente, porque estoy convencido que todavía no hemos descubierto ni divulgado en su plenitud "el patrimonio oral para la humanidad" que sustenta el Carnaval de Oruro. Me explico.

La Entrada del Carnaval ha tenido que complementarse con el Anata, por respeto a la riqueza histórica de música, bailes, trajes,... del Carnaval de nuestro departamento. Lo mismo tiene que hacerse todavía con las tradiciones orales, que pueden explicitar los hechos y procesos históricos y naturales que estamos festejando. Hasta ahora nos contentamos con las tradiciones mayormente urbanas, posiblemente cargadas de perjuicios coloniales y discriminación inconscientes. Nos falta recuperar las tradiciones orales rurales sobre el Carnaval y sobre la Virgen. Deben contener una riqueza extraordinaria. Ojala que no sea ya demasiado tarde.

Doy un ejemplo. Acabo de ver la producción audiovisiual "La Danza de los Diablos", de la cual una parte ha sido realizado en Chuzekery con el apoyo de CEPA, entre otros. La película está hecha a base de la poesía de Don Carlos Mendizábal Camacho. Lo importante ocurre al final. Durante toda la película, el arcángel San Miguel y los Supay están peleando a muerte, pero al final la Virgen del Socavón les junta y les hace bailar juntos. Aquí hay que tomar en cuenta que los Supay originalmente representan los antepasados, de ninguna manera espíritus del mal. La Virgen reconcilia, unifica el mundo cristiano con el mundo andino. Este hecho lo encontramos también en las tradiciones orales más remotas. Y es lo que siempre me ha llamado la atención en el santuario. San Miguel, llegando a la Virgen del Socavón, se comporta exactamente de la misma manera que los Supay (de la Diablada). No hay confrontación, sino es un encuentro  muy emocional de todos con la Virgen. La Virgen no se presenta con una espada, sino con un Niño en sus brazos y con una vela como símbolo de la vida que le espera al Niño: gastar y entregar su vida siendo luz para los demás.

Para mí, la Virgen del Socavón es símbolo de unidad y diálogo en la diversidad, entre todo y todos, entre clases sociales, ecosistemas, culturas y religiones, sin exclusiones. Son los orureños mismos que han entendido el mensaje y han  convertido y transformado la confrontación en convivencia.

Pero eso es la visión a la que personalmente he llegado; ahora toca a vosotros registrar la diversidad de interpretaciones existentes y los caminos de convergencia hacia la Virgen Orureña. La Virgen gigante de piedra es una nueva expresión más de la experiencia religiosa única y ya larga del pueblo de Oruro.

Alicia: La tarea que nos quieres dar, me parece demasiado grande. Pero sí, trataremos de salir de las descripciones y explicaciones de siempre y de encontrar nuevas facetas que puedan ayudar a entender mejor lo que vive y busca nuestro pueblo.

Alicia Cuiza Churqui
Unidad de Formación y Comunicación – CEPA

viernes, 11 de febrero de 2011

La Virgen del Socavón y los Ancestros

Alicia: Acabamos de festejar la Virgen de Candelaria el 2 de febrero. ¿Por qué por segunda vez tendremos una Entrada a su honor a ocasión del Carnaval?

Gilberto Pauwels (CEPA): Eso es una decisión histórica de los habitantes de Oruro, más concretamente de los mineros. Fue tomada esta decisión colectiva después del entierro de Chiru Chiru, todavía en la época colonial. Antes habia dos fiestas: por un lado la fiesta patronal del Barrio Minero dedicada al la Virgen, y por el otra lado la fiesta del Carnaval, en la cual el Tio de la Mina tenia un lugar central. La junta vecinal del barrio se reunió y una de las decisiones que tomaron fue de juntar las dos fiestas en una sola, en la del Carnaval. Las razones que se mencionan en el relato de J.V. Zaconeta son: en estos días ocurrió la muerte de Chiru Chiru y el redescubrimiento de la imagen de la Virgen en su morada y, en segundo lugar, era el único tiempo en el año en que los mineros podían gozar de tres días de feriado para una buena fiesta. De hecho, con eso, estaban haciendo algo revolucionario: estaban unificando una celebración muy católica - una fiesta mariana - con otra, considerada de su adversario, del diablo, del demonio, que había sido identificado como el Supay. Según la visión de la Iglesia en aquel tiempo, hacían algo imposible.

Alicia: Pero lo hicieron y se mantiene hasta ahora. Es propio de nuestro Carnaval de Oruro. ¿Cómo explicas eso?

Gilberto: Es que la vivencia religiosa del pueblo no es siempre lo que quisiera y piensa la Iglesia institucional. Según la visión de la Iglesia, la Virgen se enfrenta con "los espíritus del mal", mientras que en la visión popular, la Virgen se encuentra con "los nuestros", con nuestros antepasados, con nosotros mismos. Esa es la verdadera decisión de los vecinos del barrio minero: basta ya de enfrentarse, déjanos encontrarnos. Permítanos de festejar juntos: la Virgen y su Hijo, los Supay, los Incas y todos estos grupos que reflejan algo de nuestro pasado y nuestro ser. Dos siglos después los obispos en el Concilio Vaticano II dicen lo mismo: basta ya de enfrentarse con las religiones nativas, en ellas está presente la Semilla del Evangelio, hay que respetarla y descubrirla. Eso es, creo, un gran mensaje del Carnaval de Oruro. Ha demostrado que lo aparentemente imposible, de hecha ya fue parte y es parte de la vivencia religiosa de los habitantes de las comunidades y ciudades de los Andes.

Alicia: Así que el Tio, la Diablada o los Supay no representan los "espíritus del mal", aunque llevan la vestimenta del demonio de la tradición cristiana, traído desde Europa, igual como la Virgen. ¿A quién o a quiénes representan entonces los diablos que durante Carnaval visitan a la Virgen del Socavón o que están presentes en los socavones y reciben durante todo el año la atención de los mineros?

Gilberto: Lo que portan los Supay y el Tio son disfraces. En eso tienes razón. Han sido impuestos y encubren una realidad diferente, que no es importado. Existe un Memorial para el Rey Felipe II del año 1588 que es muy claro al respecto. Su autor es el padre Bartolemé Alvarez, que fue párroco de Sabaya y Aullagas (ahora Pampa Aullagas) en aquellos tiempos. Escribe que es falso, que es un error grande decir que Supay es el nombre del diablo. Afirma que el nombre Supay solamente se usa para los muertos que están en las sepulturas. Los Supay son personas que antes han vivido entre ellos, con quienes se comunican y a quienes entregan ofrendas. Podemos decir que el culto a los antepasados que forma parte de la religión ancestral, es comparable con la manera en que los cristianos mantienen viva la memoria de los santos. Quiere decir que el Carnaval de Oruro es el gran encuentro de la Virgen con el pasado, la tradición, la identidad y la vivencia religiosa andina. Fue un gran error, durante el proceso de cristianización, identificar los ancestros como espíritus malos. Los mineros de Oruro abrieron el camino al reencuentro.

Alicia: Los Supay son de aquí, y la Virgen?

Gilberto: También. Conocemos los relatos orureños sobre la ñusta incaica que se convirtió en la Virgen del Socavón. Escuché, en las comunidades, tradiciones orales que dicen que la Virgen está aquí desde siempre. La imagen de la Virgen de Candelaria probablemente se presentó aquí primero como Virgen de Copacabana, pero se encarnó de nuevo. La vela de cebo de llama, ya dio luz en las minas de Oruro en la época de los Incas. Eso me hace pensar en el primer mandamiento que nos repitieron una y otra vez en la formación como misioneros: "Recuérdense siempre: antes de que llegue el primer misionero, Dios ya está presente." Evangelizar no es imponer es descubrir.

Alicia: En este sentido, el Carnaval de Oruro representa una oportunidad única de acercamiento y de diálogo. Pero, ¿somos realmente tan originales; no ha pasado algo similar en otras partes?

Gilberto: De hecho la necesidad de un diálogo interreligioso se presenta en todas partes, con mayor fuerza. Es un tema emergente para todas las iglesias, agrupaciones y expresiones religiosas. Pero en relación a la fiesta de la Virgen de Candelaria y el Carnaval, Oruro representa una experiencia única. Es llamativo lo que se vive en Puno (Perú) el 2 de febrero. Merece un estudio comparativo en algunos aspectos. Tengo conocimiento que en Chile hay por lo menos 12 lugares que tiene la Virgen de Candelaria como patrona. Y sí, hay un centro minero (de carbón) donde también la celebración de la Candelaria se une a la fiesta de Carnaval. Se llama Lota, cerca de Concepción. Lo más llamativo es la "chaya" (ch'alla), con juegos de agua de los cuales entre otros, los pasajeros del tren son víctimas. Más grande y conocida es la fiesta de la Candelaria del santuario de San Fernando, cerca de Copiapó, también zona minera. La fiesta se celebra el 2 de febrero y tiene como baile típico, el de los chinos. La Virgen Minera del Carnaval de Oruro es única.

Alicia: Lo que implica una responsabilidad muy grande...

Gilberto: ... una responsabilidad que sobrepasa el mismo Carnaval como acontecimiento. Si aquí la Virgen provocó un reencuentro con los Supay, como "diablos" y como ancestros, nos toca dar seguimiento a lo que alguna vez el pueblo de Oruro puso en marcha.

Alicia Cuiza Churqui

jueves, 18 de febrero de 2010

Raices y Ramas del Carnaval de Oruro

El Carnaval de Oruro tiene muchas raíces y muchas expresiones propias que le dan una originalidad única. Es suficiente mencionar algunas de ellas para darse cuenta de la complejidad, la riqueza y los conflictos latentes que se han acumulado y se manifiestan en este evento.

Una de las raíces más profundas en esta época del año es el agradecimiento a la Pachamama, por la cosecha, por la producción. Las comunidades rurales no lo celebraban solamente en sus chacras y corrales, sino también en sus pueblos y en la misma ciudad, ante las autoridades.

De alguna manera los mineros hacían lo mismo. Exponían y entregaban al patrón las mejores muestras de su producción y recibieron una recompensa generosa para poder armar una fiesta abundante y prolongada. Agradecieron al Tío, dueño de los minerales, por la "cosecha" que les permitió.

En el centro mismo de Oruro y otras ciudades, el carnaval se celebró según el modelo que trajeron los conquistadores, con máscaras y fiestas sociales en los salones. Antes de iniciar el tiempo austero de Cuaresma, en preparación a la Semana Santa, pudieron permitirse una última transgresión de las reglas establecidas de una vida ordenada y reglamentada según las normas de la Iglesia.

Las autoridades eclesiásticas, momentáneamente, tuvieron que "cerrar los ojos", tanto ante la celebración desfrenada al estilo europeo, como ante la reactivación de los ritos ancestrales de los "indios" en el campo y en las minas. Así se festejaba el Carnaval en todas partes, conforme a la estructura y segregación colonial vigente.

Todos Santos y el Carnaval fueron las celebraciones más ligados a los antepasados, mientras que al mismo tiempo, por el otro lado, las fiestas patronales representaron la reorganización de una nueva sociedad alrededor de los templos cristianos, en ciudades, barrios y poblaciones. Cada época tuvo sus momentos fuertes, sus propios espacios y tiempos.

Pero, según la tradición oral recogida el principio del siglo XX (no sabemos en qué medida respaldada por documentos escritos, accesibles en aquel tiempo), en el año 1789 ocurrió algo muy extraña e inédito en la ciudad de Oruro, algo que rompe el esquema sociocultural vigente. Los mineros, que estaban acostumbrados a festejar su Carnaval del Tío (nombre dado al "diablo"), tenían al mismo tiempo desde los primeros años de la Conquista en el cerro una capilla dedicada a la Virgen de Candelaria, que por la cercanía al socavón de Pie de Gallo, fue considerada y rebautizada como Virgen del Socavón. La muerte violenta de un devoto de la Virgen (Nina Nina o Chiru Chiru, según las versiones), por haber robado de un pobre o por haber raptado la hija de un comerciante, reactivó de una manera extraordinaria la devoción a la Virgen, por su supuesta intervención milagrosa en el acontecimiento a favor de su protegido.

Los vecinos del Barrio Minero se reunieron y tomaron una serie de medidas para asegurar la debida atención a la Virgen. Decidieron que la entrada a la mina cercana a la capilla, tendrá como nombre Socavón de la Virgen (y ya no Pie de Gallo). Optaron por celebran anualmente una gran fiesta, pero ya no el 2 de febrero, día de la Candelaria, sino en los días de Carnaval, cuando tenían tres días de feriado. Además determinaron que en esta fiesta iban a bailar disfrazados de diablos. Proclaman la Virgen del Socavón como patrona, no solamente del barrio, sino de los mineros de la región de Oruro.

De esta manera nacieron el Carnaval de la Virgen (que tiene como protagonista la Virgen de Candelaria que ya antes había adoptado el nombre de Virgen del Socavón) y también la Diablada como baile (a partir de los diablos que ya antes estaban presentes en los sociodramas catequísticos de la lucha "entre el bien y el mal, entre ángeles y diablos, entre lo cristiano y lo pagano, entre lo civilizado y lo salvaje".) La originalidad del Carnaval de Oruro está en su origen.

De esta manera se inició un proceso de acercamiento entre las diferentes manifestaciones del Carnaval en Oruro. Las celebraciones originarias de mineros y campesinos se vincularon con la urbana, lo cristiano con lo andino, y así poco a poco se llegó a una sola entrada hacia el santuario de la Virgen del Sovacón, sin descuidar en otro momento el culto a los animales petrificados andinos, sobre todo la víbora, el sapo y el cóndor. Oruro es el único lugar donde se celebra el Carnaval de esta manera, integral e integrado.

Hasta aquí un especie de resumen de lo hablado y discutido durante un "Diálogo Abierto" organizado por el grupo Amerindia y co-auspiciado por la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Oruro. El diálogo fue introducido por Gilberto Pauwels, director de CEPA, complementado por comentarios del padre Bernardino Zanella, rector del Santuario de la Virgen del Socavón, miembros de Amerindia Oruro. Entre los más de 30 participantes al diálogo hubo investigadores de las universidades y de otras instituciones, periodistas y funcionarios de la prefectura y la alcaldía.

La presentación culminó con la siguiente pregunta. Mientras que la historia del Carnaval ha sido un proceso de integración de elementos de diversos orígenes en una sola celebración original, ¿no podemos considerar lo que pasa actualmente como un proceso de desintegración que puede llevar a la destrucción de la identidad original del Carnaval de Oruro? Vemos que los campesinos y pueblos originarios han vuelto a sus propios celebraciones (Anata y Jallupacha); la Iglesia ha reactivado la fiesta de la Virgen de Candelaria con una peregrinación, el día 2 de febrero, con la participación de mineros; los músicos y los artesanos tienen sus propios actos; la celebración del Domingo de Tentación se ha dispersado; el Carnaval se está volviendo cada vez más espectáculo,...

Las respuestas no dejaron lugar a dudas. Los participantes al Diálogo consideran que el Carnaval tiene tantas facetas y significados, que no se puede celebrar todo en un solo día con la misma intensidad; está bien que cada elemento importante tenga sus propios espacios y tiempo. Inclusivo, decían, hay que poner la celebración del Carnaval en su contexto más amplio: el contexto histórico que promueve los cambios, el ciclo del año agrícola, los cambios sociales y políticos, las migraciones,... No hay que tener miedo a los cambios, a condición de que se realicen con la participación y bajo el control social del pueblo. Cambiar permanentemente es la suerte de todo proceso vivo e intangible.

El grupo Amerindia y la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Oruro, tienen la intención de organizar un Diálogo Abierto sobre diferentes aspectos de la vida cotidiana en la ciudad y el departamento, cada primer miércoles del mes. De la misma manera, ya desde un año, Amerindia Oruro hace un análisis crítico de la realidad regional en el programa de radio "Contexto...con textos", cada sábado en Radio Pío XII de Oruro, de horas 12 a 13.

Gilberto Pauwels
CEPA - AMERINDIA

viernes, 27 de febrero de 2009

El Origen del Carnaval de Oruro

Cuando se habla del origen del Carnaval de Oruro, se mencionan diferentes textos, que se tipifican como relatos, tradiciones orales, leyendas o mitos. De hecho se trata de cuatro historias diferentes que juntas explican el origen y el significado único del Carnaval de Oruro.

1. Las plagas de Huari, publicado por Vicente Terán en 1943.
Esta leyenda cuenta como el "semidiós o monstruo" Huari intenta castigar a los Urus por adorar a Pachacamaj, representado por Inti. Les manda, una tras otra, cuatro plagas: una víbora, un sapo, un lagarto y hormigas para que destrocen la ciudad. No logra su objetivo por la intervención de una ñusta, que mata a los animales y les convierte en piedras y en arena. Esta mujer salvadora se identifica posteriormente como la Virgen del Socavón.

De este manera se explica la celebración de los ritos, tanto andinos cono cristianos, del Carnaval de Oruro.

2. La lucha entre ángeles y diablos (ángeles caídos).
La historia de la lucha celestial entre los ángeles y su réplica en la tierra, están presentes en los conocidos "relatos" o espectáculos teatrales que forman parte de la celebración del Carnaval de Oruro. Un personaje central en la sumisión de los diablos es San Miguel, patrono del Asiento Minero San Miguel de Oruro, que en 1606 se transformó en la ciudad San Felipe de Austria, hoy Oruro.

3. El castigo al ladrón Chiru-chiru, publicado por José Víctor Zaconeta en 1925.
Según la tradición oral, Chiru-chiru (sobrenombre que proviene de un pájaro) fue un vagabundo y ladrón que gozaba de la protección de la Virgen del Socavón mientras quitaba bienes de los ricos para compartir con los pobres. Cuando un día más bien quiso robar de un pobre, quedó desamparado por la Virgen, fue descubierto robando y herido mortalmente. Su muerte fue la ocasión para redescubrir la imagen de su veneración, que fue la Virgen de Candelaria, pintada en la pared de su guarida, que desde entonces se transformó en "el sitio de una romería incesante".

4. La fuga frustrada de Nina-nina (1789), publicado por Emiterio Villaroel en 1908
Otra tradición oral cuenta lo que pasó con Anselmo Belarmino, alias el bandido y ladrón Nina-nina, el sábado de Carnaval del año 1789. Después de poner una vela y de orar "ante la imagen de una Virgen de Candelaria, pintada en la pared de un solar abandonado y casi destruido", Anselmo va a la tienda de Lorenza, su enamorada. El padre de la chica, Sebastián Choquiamo, les había negado el permiso de casarse y por eso optan por escaparse de la casa. Pero, durante la fuga, se enfrentan con el padre, lo que da origen a una pelea, en la cual Anselmo cae moralmente herido. Al joven abandonado se presenta una "joven hermosa" que le lleva al hospital y que llama al cura Don Carlos Borromeo Mantilla para que le reciba la confesión. Anselmo cuenta al sacerdote que ha sido ayudado por la Virgen de la Candelaria y le revela el lugar oculto donde se encuentra la imagen de la Virgen, de la cual es devoto. Desde entonces nació "el culto frenético que se profesa a la Virgen del Socavón".

Es evidente que cada uno de estos textos ha aportado de diferente manera al Carnaval de Oruro.

Las luchas míticas contra los animales diabólicos y con los mismos diablos, presentan el contexto global: participamos a una confrontación histórica entre dos mundos, entre por un lado la civilización española y la religión católica de la Virgen y de los ángeles y por el otro lado el mundo andino, considerado como de los diablos.

Las historias de Chiru-chiru y de Nina-nina tienen como finalidad explicar cómo surgió concretamente la veneración de la Virgen del Socavón. Los relatos no son contradictorios. Ambos relatos presentan un hecho histórico que puede explicar el inicio de la fiesta en honor de la Virgen de Candelaria, no el 2 de febrero, sino en los días de Carnaval. Ambas historias coinciden en que la muerte violenta de un personaje, que nadie había identificado anteriormente como el autor de las frecuentes robos en la ciudad, hace que se redescubre una imagen olvidada de la Virgen de Candelaria en una zona abandonada de la ciudad. El hecho mismo del redescubrimiento no es extraño. Oruro que antes había llegado a ser una urbanización de hasta 75.000 habitantes, en aquellos tiempos se había reducido a una población de apenas 5.000 habitantes. Gran parte de ciudad estaba en ruinas.

¿Pero cuál haya sido el acontecimiento preciso que dio origen al Carnaval orureño, ¿la infidelidad del buen ladrón Chiru-chiru o la historia de amor de Nina-nina? Me parece evidente que ha sido el asesinato del novio y eso por varias razones:
  • El es relato más antiguo.
  • Proviene de un presbítero que lo presenta como la transcripción de un manuscrito ya existente con la finalidad de que motiva la Novena de la Virgen del Socavón. Contiene fechas y nombres.
  • La historia de amor de Nina-nina es algo común y corriente en la vida cotidiana, mientras que el cuento de Chiru-chiru parece un cuento educativo, inspirado en la tradición andina y cristiana, que sostiene que quién ayude a los pobres, recibirá favores divinos. Así por ejemplo, se cuenta que el Dios Viracocha visita a las familias como un anciano hambriento y desamparado y que posteriormente apremia a los que le han recibido generosamente.
  • J.V. Zaconeta, autor de la historia del buen ladrón, menciona que ha interpretado y adaptado la tradición "a la versión que nos ha parecido más lógica". Así por ejemplo, dice que no le parece aceptable que la Virgen puede haber abandonado al herido en el hospital en manos humanos.
Sean lo que sean las circunstancias en las cuales se ha redescubierto la imagen de la Virgen de Candelaria, queda la pregunta cómo se ha llegado concretamente a unir la fiesta de la Virgen a las festividades de Carnaval. Eso es el punto más original del Carnaval de Oruro, para lo cual J.V.Zaconeta nos da una explicación.

Una vez enterrada la persona asesinada, que había sido identificada como el ladrón desconocido y como devoto de la Virgen redescubierta, los vecinos de Barrio Minero, al cual pertenece la Virgen, se reúnen y llegan por unanimidad a ciertos acuerdos:

1. La Virgen del Socavón.
Deciden de cambiar el nombre de la mina que trabajan de "Pie de Gallo" en "Socavón de la Virgen".

El nombre "Pie de Gallo" ya existía antes de la fundación de la ciudad y tiene su origen en el hecho de que las vetas de plata están ubicadas de tal manera "que se hace un modelo en forma de pie de gallo" (Informe de Felipe de Godoy, 1607). En el cerro Pie de Gallo hubo además ya en este tiempo dos vetas con el nombre "Virgen de Copacabana" (originalmente de Candelaria), en propiedad de Juan Xuares de Yllanes. Así que no es de sorprender que la Virgen de Candelaria, ubicada cerca del llamado socavón de la Virgen, pronto hubiera recibido el nombre de Virgen de Socavón.

2. El Carnaval de la Virgen.
La decisión más importante es de organizar anualmente una fiesta de la Virgen, como corresponde a una Santa Patrona.

Pero lo original es, y aquí está precisamente el origen de la originalidad del Carnaval de Oruro, que deciden que la fiesta sea movible y que se celebre el sábado de Carnaval, "pese a los calendarios, bulas y ritos de la Iglesia Católica". Desobedientes a las normas de la Iglesia, los mineros deciden de fusionar el Carnaval, - lo que se puede considerar como la fiesta más andina del año, - con una fiesta patronal, que se puede considerar como la fiesta más católica de una población o barrio. La hacen porque el redescubrimiento de la Virgen se hizo en esa época del año y porque solo para Carnavales tenían permiso para suspender el trabajo durante tres días, el tiempo que consideran necesario para una fiesta "con gran pompa".

3. La Diablada
Otra decisión trascendental es que todos los mineros, para esta fiesta, se van a disfrazar de diablos. De esta manera quieren "conservar ciertas tradiciones de la minería". Además determinar que deben estar Satanás y San Miguel y que van a representar "melodramáticamente" la caída de Luzbel. Este quiere decir que incorporan a la celebración no solamente el Tío de la Mina, sino también San Miguel y la pelea entre ángeles y diablos. Esta lucha ritual se transforma después en baile (una evolución que aparentemente también se dio con el tinku).

4. Patrona de los Mineros
Una última determinación es hacer conocer los acuerdos a "todos los mineros de las empresas de la jurisdicción".

Con eso, la fiesta de la Patrona sobrepasa los límites del Barrio Minero, la Virgen se proclama como Patrona de todos los Mineros y la capilla, hasta entonces abandonada y en ruinas, empieza a funcionar como santuario. El acuerdo de que se deben componer canciones y villancicos especiales para la Virgen, es la parte que menos se ha cumplido.

El acta de la reunión de los vecinos del Barrio Minero, que según José Víctor Zaconeta se celebró unos tres siglos antes, fue publicada en el año de 1925 en su obra "Odas y Poemas". ¿Será que el autor haya podido consultar un documento de archivo? ¿Es producto de la tradición oral o simplemente de la imaginación del autor? No lo sabemos.

Lo que sí, es seguro, es que la originalidad del Carnaval de Oruro proviene de la fusión entre una fiesta patronal de una capilla dedicada a la Virgen de Candelaria (2 de febrero) y la celebración del Anata o Carnaval Andino, con toda la riqueza y rasgos que se han mantenido o que se han incorporado en sus celebraciones mineras, rurales y urbanas. Es una construcción histórica que merece ser conservada y permanentemente enriquecida.

Gilberto Pauwels
CEPA