martes, 24 de febrero de 2015

LA PICHCA: UN DADO ORÁCULO EN LA ETNOHISTORIA ANDINA



En los Andes prehispánicos, según las fuentes coloniales del siglo XVI - XVII, la pichca fue utilizado por los sacerdotes Layca umu o Huaca uillac como oráculo de comunicación con las Huacas, en un tiempo de cierre y apertura del ciclo agrícola. Pero, los extirpadores de idolatrías destrozaron la gran mayoría de las Huacas principales y otros sitios oraculares. La pichca de la época colonial, sufre ciertas transformaciones morfológicas y su sentido ritual religioso, mestizándose el objeto con el ‘dado’ europeo en juego de fortuna y pasatiempo. Es a principios de la época republicana ss. XVIII – XIX, que el juego de pichca retoma su sentido ritual religioso con el dado óseo (astrágalo) de llama en los ritos funerarios como “carni pichca” en los juegos de velorio y lavatorio. En el s. XX se establece como ceremonia lúdica anual en la fiesta difuntos, tiempo en que se vuelven las almas trayendo las lluvias para la apertura del ciclo agrícola.

El ámbito geográfico de dispersión del juego de pichca es panandina y abarca todo el territorio espacial de la época del Tahuantinsuyo. Así en el contexto boliviano, se tiene los hallazgos de un pequeño dado cerámico de forma trapezoidal del estilo cuzqueño por Gyamarti y Condarco (2005) en el sitio arqueológico de Paria. Una pieza cónica de tres anillos paralelos en piedra arenisca rojiza, fue recogida en una prospección en el valle alto de Cochabamba por M. Muñoz (2007). Tiene las características del estilo araucano.  Asimismo, durante las excavaciones del CIAS en el sitio arqueológico de Samaipata, Alcazar (2007) desentierra en la estructura mayor de la Kallanka, 4 piedras ceremoniales. Una de ellas tiene la forma trapezoidal con marcas incisas diagonal - zigzagueantes de color amarillento. Tiene las características de una pichca oracular estilo Huarochiri. Finalmente en la excavación de Piñami, Anderson y Terceros (2011) encuentran en un antiguo enterratorio, un cilíndrico óseo de llama de 2,5 cm con orificios en sus lados. Tiene las características de pichca funeraria del estilo wayro quiteño.

En el trabajo etnográfico en la comunidad de Huarancoco (Oruro), G. Huarita (2014) pudo evidenciar la continuidad simbólica contemporánea del objeto. En este lugar se pudo observar el empleo de una diminuta pichca de azufre de forma cónica por un yatiri que responde al nombre de Julián Ayala y precisamente para leer el oráculo y en otras ceremonias rituales de la región.

Genaro Huarita Choque

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