UNA ESTRATEGIA DE CONTROL Y VIGILANCIA PARA EL CUIDADO DE NUESTRO MEDIO AMBIENTE.

“La tierra es nuestra casa donde habitamos todas las personas. En ella, encontramos nuestras montañas, ríos, lagos, viviendas, iglesias, escuelas; nuestros parques y bosques naturales, etc. En ella podemos encontrar todo para poder vivir. Pero poco a poco estamos destruyendo nuestra única casa llamada tierra”.
Actualmente las generaciones están siendo educadas con una mentalidad de despilfarro y de consumismo, de explotación irracional y sin control de los recursos naturales. Se tiene la idea de que la naturaleza debe ser dominada y explotada por la ciencia y la tecnología. De seguir en esta dirección, las generaciones más jóvenes corren el riego de “acostumbrarse” a convivir con la basura, con la contaminación del aire, del suelo y del agua, más aún, a no hacer absolutamente nada a favor de nuestro medio ambiente.
En ese sentido, la educación ambiental cobra un papel fundamental a efectos de interpelar fuertemente este estado de cosas, alertándonos, y sobre todo a las generaciones de niños y jóvenes, sobre el riesgo de familiarizarnos tanto con la contaminación que nos sumamos en la más absoluta pasividad.
Se impone, pues, plantear acciones de información, sensibilización y concientización a niños, adolescentes y jóvenes, ya que son los más idóneos e indicados para trabajar en la regeneración de los valores ambientales. Son ellos quienes deberán implementar una cultura de conciencia y de responsabilidad ecológica para su propia supervivencia y la de las futuras generaciones.
A raíz de ello, desde hace algunos años, el Centro de Ecología y Pueblos Andinos (CEPA), en coordinación con unidades educativas, está promoviendo e impulsando acciones ambientales. Una de esas acciones se orienta a la consolidación de “patrullas ecológicas”. Esta iniciativa tiene el objetivo de coadyuvar en tareas de concientización dentro y fuera de la unidad educativa, impulsando permanentemente acciones ambientales para generar cambio de actitudes en estudiantes, profesores, administrativos y padres de familia.
Las patrullas ecológicas están constituidas por grupos de estudiantes que, en el ámbito de las unidades educativas, desempeñan las siguientes funciones:

Controlar, vigilar y orientar dentro y fuera de la unidad educativa, sobre infracciones ambientales (daños ambientales) que son cometidas por los miembros de la comunidad educativa, como ser: botar residuos sólidos en el patio y aula, pisar y/o maltratar los jardines, arrancar hojas de los árboles, colgarse en los árboles, despilfarrar el agua, etc.

“La tierra es nuestra casa donde habitamos todas las personas. En ella, encontramos nuestras montañas, ríos, lagos, viviendas, iglesias, escuelas; nuestros parques y bosques naturales, etc. En ella podemos encontrar todo para poder vivir. Pero poco a poco estamos destruyendo nuestra única casa llamada tierra”.
Actualmente las generaciones están siendo educadas con una mentalidad de despilfarro y de consumismo, de explotación irracional y sin control de los recursos naturales. Se tiene la idea de que la naturaleza debe ser dominada y explotada por la ciencia y la tecnología. De seguir en esta dirección, las generaciones más jóvenes corren el riego de “acostumbrarse” a convivir con la basura, con la contaminación del aire, del suelo y del agua, más aún, a no hacer absolutamente nada a favor de nuestro medio ambiente.
En ese sentido, la educación ambiental cobra un papel fundamental a efectos de interpelar fuertemente este estado de cosas, alertándonos, y sobre todo a las generaciones de niños y jóvenes, sobre el riesgo de familiarizarnos tanto con la contaminación que nos sumamos en la más absoluta pasividad.
Se impone, pues, plantear acciones de información, sensibilización y concientización a niños, adolescentes y jóvenes, ya que son los más idóneos e indicados para trabajar en la regeneración de los valores ambientales. Son ellos quienes deberán implementar una cultura de conciencia y de responsabilidad ecológica para su propia supervivencia y la de las futuras generaciones.
A raíz de ello, desde hace algunos años, el Centro de Ecología y Pueblos Andinos (CEPA), en coordinación con unidades educativas, está promoviendo e impulsando acciones ambientales. Una de esas acciones se orienta a la consolidación de “patrullas ecológicas”. Esta iniciativa tiene el objetivo de coadyuvar en tareas de concientización dentro y fuera de la unidad educativa, impulsando permanentemente acciones ambientales para generar cambio de actitudes en estudiantes, profesores, administrativos y padres de familia.
Las patrullas ecológicas están constituidas por grupos de estudiantes que, en el ámbito de las unidades educativas, desempeñan las siguientes funciones:

Controlar, vigilar y orientar dentro y fuera de la unidad educativa, sobre infracciones ambientales (daños ambientales) que son cometidas por los miembros de la comunidad educativa, como ser: botar residuos sólidos en el patio y aula, pisar y/o maltratar los jardines, arrancar hojas de los árboles, colgarse en los árboles, despilfarrar el agua, etc.
Anotar infracciones ambientales de estudiantes.
Coadyuvar e impulsar campañas de limpieza en el aula, la unidad educativa y los barrios de nuestra ciudad de Oruro.
Informar, sensibilizar y conscientizar mediante títeres, videos, maquetas, paneles, teatro, concursos, afiches, volantes, pensamientos, etc., a la comunidad educativa, sobre la importancia de cuidar, preservar, proteger con mucho amor nuestro medio ambiente, por el bien de las presentes y futuras generaciones.
En el marco de esta iniciativa, para lo que va de esta gestión, el Centro de Ecología y Pueblos Andinos (CEPA) y las unidades educativas, han programado relanzar este programa de PATRULLAS ECOLÓGICAS con el lema: “niños y jóvenes adolescentes caminado hacia una justicia ambiental”. En un acto simbólico, pero de gran importancia, el viernes 29 de agosto, alrededor de 100 estudiantes de 9 establecimientos educativos harán su compromiso de trabajar en pro de un mundo limpio en el que todos podamos gozar de los beneficios de la creación de manera equitativa y sostenible.
Las unidades educativas que participan en este programa (San Ignacio de Loyola, Jesús de Nazareth, Alcira Cardona, Donato Vásquez, COMIBOL - Oruro, Tomas Barrón, Melvi Jones, Kantuta 2 y Josermo Murillo), con sus respectivas patrullas, se concentrarán en la unidad educativa Jesús de Nazareth (Calle Jaén y Peralta Soruco), el 29 de agosto de horas 10:00 a 11:00.
Hoy más que nunca, la vida sobre la tierra exige de todos un sentido de responsabilidad universal: nación a nación, persona a persona, y responsabilidad humana para todas las formas de vida. Quizás nuestro primer paso sea reforestar nuestros corazones, tomar conciencia, actuar con responsabilidad y no empecinarnos en continuar destruyendo nuestro único planeta llamado tierra.
Limbert Sánchez Choque
Área: Educación y Formación CEPA