jueves, 12 de junio de 2014

Habitantes de la totora: Urus del lago Poopó alternativas económicas



HABITANTES DE LA TOTORA
Un reencuentro de los Urus del lago Poopó con su historia y la posibilidad de alternativas económicas

“… los que abitan en tierra [con referencia a los Urus el lago Poopó], es en sepulturas debajo de tierra por el frío, i quando viven en la laguna, son sus casas sobre barbacoas i enea; véase el encuentro, que siendo tierra donde nieva i graniça, duermen en sótanos i viven en el agua; los Indios Uros nacen, se crían i viven en esta laguna sobre el agua en la enea, que acá llaman totorales, son muy espesos, i deste género de juncos livianos, aquí abitan sin más ropa ni cubierta (con ser tierra muy fría) que unas esteras desta enea.” (Antonio de la Calancha, 1639)

Hacíamos hartas balsas, surcábamos encima y hacíamos como una casita y eso se llamaba qura uta, parecida a un hornito, casita de totoral. Entonces ahí siempre sabíamos vivir.

“Donde vivíamos en qura uta siempre. Estábamos en medio de los totorales, cerrados, separados unos de otros.

“Mi papá cortaba totoras, harto sabe recoger la totora. Entonces ahí no más sabíamos dormir, en el totoral, tapando con la  totora. Dormíamos juntos en una sola cama, la kesana.” (Daniel Moricio, 1992: 80-85).

La relación de los Urus con la totora tiene una larga data, tal como se aprecia en las citas anteriores. La primera, de Antonio de la Calancha, corresponde a la temprana colonia; en tanto que la segunda, refleja las memorias de Daniel Moricio de aproximadamente las primeras décadas del siglo XX. Un periodo bastante largo que testimonia el dominio de los Urus sobre los espacios lacustres y los recursos acuáticos. La totora, particularmente, es uno de los recursos muy ligado a la historia y la cultura Uru.

La totora proveía a los Urus abrigo y alimento; también servía para la fabricación de sus balsas y casas (qura uta). Lo más impresionante es que los Urus podían habitar encima del agua gracias a la totora, en una suerte de “islas flotantes” que Daniel Moricio aún recuerda de su infancia. Para esto, los Urus aprovechaban la densidad de los totorales, pero también los juntaban hasta el punto de obtener verdaderas islas artificiales. Las islas eran como “el terreno” de los Urus, sobre los que desarrollaban parte de su vida diaria. En las islas se encontraban sus viviendas, su cocina.

Ahora bien, el por qué los Urus vivían de esta manera por tanto tiempo, no solo puede entenderse por su cultura lacustre, sino, sobre todo, por la presión de otros pueblos diferentes que les obligó a refugiarse y escapar de la dominación. En los totorales, pues, encontramos un referente importante de un pueblo milenario que decidió por la resistencia y la libertad. Sin embargo, los tiempos han cambiado, ocurrieron transformaciones sociales y ecológicas que lograron “sacar” a los Urus de su lago y los totorales (algo que los agustinos del siglo XVII vanamente intentaron). Con el transcurrir de los años, el lago se fue secando y los recursos acuáticos dejaron de ser exclusivos para los Urus. Los Urus del lago Poopó terminaron por asentarse en tierra firme y su vida entre las aguas y los totorales es solo un recuerdo; aunque entre los más jóvenes esta historia está cada vez más difusa.

Esto último fue el motivo inicial que llevó a las autoridades de la comunidad Uru de Puñaca Tinta María y el Centro de Ecología y Pueblos Andinos CEPA, a realizar una nueva experiencia de reencuentro de los Urus con la totora; es decir, el reencuentro con la historia a través de un “Curso taller de artesanías en totora”, donde participaron estudiantes, maestros y autoridades comunales de Puñaca. Seguidamente, se pensó que el Curso-taller también podía responder a las demandas acerca de alternativas económicas para las familias Urus, ya que, las escasas tierras de Puñaca (de apenas 5 hectáreas), no les permiten desarrollar otras actividades como la agricultura o ganadería; y ni que decir de la pesca, pues el lago está afectado por la contaminación y descenso de sus aguas, que ya no es posible pensar solo en la pesca como la principal fuente de sustento económico.

Recuperar el conocimiento amplio de sus abuelos con relación a la totora, fabricando artesanías y recreando una forma de vida pasada como atractivo turístico, es una de los anhelos expresados permanentemente por los comunarios de Puñaca. De ahí, se tomó la decisión de realizar el Curso-taller en unas islas flotantes que existen en la comunidad de Quehuaya a orillas del lago Titicaca. Afortunadamente, dichas islas están bajo el cargo de Lorenzo Inda, un destacado líder Uru originario de la comunidad de Iruhitu en las nacientes del Desaguadero, Departamento de La Paz.

Con estos propósitos en mente, los días 29, 30 y 31 de mayo del presente año, la delegación de estudiantes, maestros y autoridades de la comunidad de Puñaca se trasladó, desde Oruro hasta Quehuaya (La Paz). Fueron recibidos por el maestro Uru Lorenzo Inda para comenzar inmediatamente a compartir su destreza con la totora, construyendo pequeños objetos ornamentales. El maestro Inda complementó las labores manuales con narraciones acerca del pasado Uru en medio de los totorales. Lo mejor es que todo aconteció en medio de una isla flotante sobre el lago Titicaca en las cercanías de Quehuaya, lugar donde se desarrollaron los aprendizajes, y donde también se compartieron momentos gratos de convivencia Uru: una comida y hasta el juego con pelota. Inmediatamente, surgió entre los presentes la pregunta de si la vida de los abuelos sobre islas sería así de amena.

También se invitó a una concejal del Municipio de Poopó, a cuya jurisdicción pertenece la comunidad de Puñaca. La H. Felicidad Mamani acompañó a la delegación, esperando que ella pueda transmitir la experiencia a las autoridades del Municipio y éstos a su vez decidan llevar adelante un proyecto similar en beneficio de los comunarios Urus de Puñaca. Un proyecto de turismo que involucre la totora como principal recurso. Entre todos analizamos esta posibilidad, concluyendo inicialmente en lo siguiente:
  1. Existe el compromiso de parte de la H. Felicidad Mamani de tratar el tema al retorno.
  2. Dn. Lorenzo Inda manifestó su predisposición para colaborar en todo el proceso, trasladándose incluso hasta Oruro si fuera necesario.
  3. Las autoridades de Puñaca declararon que debido a la contaminación minera la totora que actualmente se encuentra en el lago Poopó no es de muy buena calidad. Propusieron mejorar la calidad de la totora, llevando ejemplares desde el lago Titicaca.
  4. La construcción de islas flotantes en las cercanías de Puñaca, sin duda, se observa como una importante alternativa económica para los Urus.
  5. En Quehuaya, también presenciamos una interesante experiencia de cultivo sobre islas flotantes, que bien podría servir a los Urus del lago Poopó que no tienen terrenos suficientes.
Con estas conclusiones preliminares, la delegación dispuso el retorno, quedando el compromiso de no olvidar estos temas últimos, de los cuáles estaremos pendientes.

Marcelo Lara B.
UNIDAD DE CULTURAS – CEPA

lunes, 9 de junio de 2014

Minería para el siglo XXI


La producción minera en nuestro país ha sido normada por un Código de Minería favorable a las empresas transnacionales, siendo nuestro país víctima del sistema capitalista y extractivista. Bolivia, siendo un país pobre y subdesarrollado, no cuenta con políticas claras para la correcta administración de los recursos naturales no renovables. Después de casi 500 años de explotación irracional no vemos beneficios perceptibles para el país y menos todavía para las comunidades afectadas por la explotación minera.

Con antecedentes de esta índole y los últimos hechos suscitados durante el mes de abril con un saldo de dos cooperativistas fallecidos, el 3 de junio se abrió un espacio de reflexión sobre minería, en ambientes del colegio San Francisco, con la participación de representantes de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos, CORIDUP, CEPA, CISEP, AMERINDIA Oruro, Justicia y Paz del Movimiento Franciscano, Radio Pio XII y otros. La exposición estuvo a cargo del Ing. Héctor Córdova, ex director de COMIBOL, en este espacio de reflexión se puntualizó lo siguiente:

Una ley elaborada a la medida y talla del Código de Minería.
La elaboración de una Ley de Minería, que defienda y responda a los intereses de la sociedad, tanto en materia económica como ambiental, es una utopía en el cual navegan las organizaciones sociales afectadas por esta actividad. Lamentablemente las pequeñas modificaciones realizadas en la nueva Ley de Minería no cubren los malestares planteados por las organizaciones sociales. No se percibe un avance en relación a las consecuencias de la explotación y exportación de nuestras materias primas.

Minería con mirada hacia el siglo XXI.
Una nueva visión para la construcción de una Ley de  Minería debería ser el resultado de la participación colectiva de todos los actores relacionados con esta actividad, ya sea de los operadores mineros como de los afectados por la contaminación ambiental.

Por una parte, se debe reconocer que la exportación de concentrados no trae beneficios económicos para nuestro país, ya que “Bolivia pierde aproximadamente mil millones de dólares al año por la exportación de minerales no registrados oficialmente.” (Fuente Ministerio de Minería y Metalurgia, Anuario Estadístico 2006 y 2010)

Además, por otra parte, si nuestro país produciría metales con valor agregado, tendríamos mayores ganancias de lo que recibimos actualmente. Si queremos plantear una nueva Ley de Minería, deberíamos pensar  con esta visión:  priorizar la explotación de aquellos minerales que puedan ser fáciles para la industrialización en nuestro país y que nos facilitan la competencia con otros países, detentores de las industrias mundiales.

¿Sobre qué pilares debe fundamentarse esta minería?
Un proceso de esta magnitud no puede implantarse de la noche a la mañana; necesita fundamentarse para poder guiarnos a un modelo de total aprovechamiento de la explotación de minerales. Por lo tanto se debe plantear los siguientes aspectos para consolidar esta visión. Es fundamental el recurso humano. Las universidades deben jugar un papel importantísimo para capacitar a la gente que encare este tipo de procesos. Las investigaciones deben desarrollar tecnologías apropiadas para la industrialización de nuestros minerales. Se debe poder contar con capital de riesgo. La minería corre muchos riesgos por la fluctuación de los precios y por la incertidumbre de encontrar o no un yacimiento. Se sugirió que la que coloque ese capital de riesgo, podría ser la empresa privada, mientras que el Estado debería estar a cargo de la parte operativa y la industrialización de los minerales.

¿Cómo se debería hacer conocer esta nueva visión?
Los temas abordados dentro de esta amplia reflexión, no pueden quedarse lejanos a la sociedad. Se plantea que las socializaciones sean un punto de partida para que la opinión pública pueda hacer frente a las aberraciones que dictamina la nueva Ley de Minería, promulgada recientemente.

Al conocer la información económica cruda de las pocas ganancias que quedan en nuestro país, se puede despertar la conciencia de muchos sectores. Cuando vemos lo que estamos perdiendo, podemos llegar a decir: ¡¡¡Basta!!!. ¿Qué está pasando?

Nos toca actuar y reclamar por nuestros derechos, ya que los recursos naturales y sus ganancias son de todas y todos las bolivianos.

Neyza Victoria Huanca

El Río Tagarete: una realidad ambiental que afecta la calidad de vida





En pleno siglo XXI algunos barrios de la ciudad de Oruro están sumergidos en una contaminación ambiental alarmante. Barrios que viven en las cercanías del río Tagarete conviven a diario con la contaminación ambiental.  En un recorrido realizado con jóvenes de la Escuela de Lideres Ambientales se ha podido evidenciar que la problemática del río Tagarete es dramática y alarmante. Al río Tagarete confluyen las aguas ácidas de la mina San José, aguas domiciliarias y aguas industriales sin ningún tratamiento. El destino final del río Tagarete es el lago, lo que significa que está aumentando la contaminación al lago Uru Uru.

Los vecinos del sector manifiestan su indignación y resignación; indican que en varias oportunidades se han pronunciado sobre este problema, pero las autoridades municipales y departamentales poco o nada han hecho; la contaminación sigue y año que pasa aumenta lo que afecta la imagen de los barrios. Con el aumento de nuevas urbanizaciones en todo este sector, prácticamente el río Tagarete ha quedado en el centro y está rodeado de viviendas. Con mucha pena se ha podido observar en el trayecto de este río  gran cantidad de botellas, todo tipo de bolsas plásticas, escombros, latas, fierros, plataformas, animales muertos, entre otras cosas más. En  medio de este  ambiente  deprimidor, jaurías de perros ponen en riesgo la salud de los vecinos.

El olor y la mala imagen visual que ofrece este rio no son nada agradables; al visitar dicho lugar uno se pregunta cómo es posible que a pocos minutos del centro de la ciudad se pueda vivir en condiciones tan infrahumanas. Lo más doloroso es ver a niños pequeños desde tres años jugando a las orillas del rio, pequeños que no tienen idea de lo que sucede a su alrededor. Es tan injusto ver esta realidad. Con solo acercarte a un par de metros a la orilla del rio Tagarete, el olor que se desprende puede marearte o alterar tu sistema digestivo, pero mucha gente vive y convive esta realidad los 365 días del año.

Uno, al ver semejante injusticia, se pregunta quién o quiénes son responsables de esta situación: ¿las empresas mineras, las industrias, los vecinos y/o las autoridades competentes? Con toda seguridad en esta dramática situación existen niveles de responsabilidad. No es concebible que, en pleno siglo XXI, sigamos viviendo en estas condiciones. Es hora que los responsables de esta catástrofe ambiental asuman su responsabilidad y las autoridades llamados por ley hagan cumplir lo que estipula la normativa ambiental y la Constitución Política del Estado  que nos garantiza poder vivir en un medio ambiente sano y agradable.

Para nadie es una novedad el estado del río Tagarete, Es urgente tomar acciones concretas en pro de darle una solución estructural a este problema de contaminación ambiental. Muchos de los vecinos piden que este canal sea embovedado y que las cooperativas mineras e industrias que vierten sus aguas contaminadas, cuenten con plantas de tratamiento de sus aguas residuales, para reducir la contaminación a los lagos Uru Uru y Poopó, fuentes de vida. También es necesario y urgente implementar políticas de educación ambiental destinados a los vecinos y vecinas, que apunten a implementar un manejo adecuado de los residuos sólidos y líquidos.

Limbert Sánchez y Neyza Victoria Huanca
Unidad de Formación y Comunicación - CEPA

martes, 3 de junio de 2014

Semana Cero Plástico del 9 al 15 de junio



Utilizamos un montón de plástico. Todo lo que compramos viene en una bolsa de plástico; los tomates, las papas, la harina, el arroz... Tomamos un multivitamínico para llevar → viene en una bolsa. Comemos una gelatina en el camino → viene en una bolsa. Comemos un helado → viene en una bolsa. Tomamos un yogur en la mañana o un Pil de chocolate en la tarde → viene en una bolsa.

¿Qué hacemos con estos materiales plásticos? Generalmente los echamos, donde quiera; en la calle, en la naturaleza o abrimos la ventana del bus para tirarlos afuera, sin pensar, ¿verdad? No hay la costumbre de no tirar desechos y raramente buscamos activamente un basurero.

La pregunta entonces es ¿qué pasa después con  todo este Plástico? El plástico consiste de componentes químicos que no se pueden decomponer naturalmente en el medio ambiente. Es decir, una botella de plástico por ejemplo, toma 700 años antes de desaparecer.

 La Sopa de Plástico


De acuerdo con cifras oficiales de las Naciones Unidas, aterrizan cada año 6,4 millones de toneladas de desechos al mar. Resultó que con la acción de las corrientes se formó una “isla” de basura en el centro de océano Pacífico Norte, que según las estadísticas tiene un tamaño de 1.400.000 km². Hablamos sobre ‘La Sopa de plástico’, también conocida como ‘Sopa de basura’, ‘Sopa tóxica’, ‘Gran mancha de basura del Pacífico’, ‘Gran zona de basura del Pacífico’ y otros nombres similares. ¿De donde viene todo este plástico? Se han estimado que el 80% proviene de zonas terrestres y el 20% de barcos del océano. Las corrientes portan desechos desde la costa del Oeste de Norteamérica hacia el vórtice en unos 5 años, y los desechos de la costa del Este de Asia en solo un año o menos.

A diferencia de los desechos orgánicos, los plásticos no son biodegradables. Con el tiempo y el impacto de la fotodegradación, los plásticos, flotando sobre la capa del agua se desintegran en partículas más pequeños. Al final llega a ser de un tamaño tan pequeño que puede ser comido por los organismos marítimos que viven cerca de la superficie del océano. Así, los plásticos entran totalmente en la cadena alimenticia.

Semana Cero Plástico

El plástico toma 700 años antes de degradarse y el reciclaje de plástico no es evidente. La re-utilización de plástico es mucho más complicado que la re-utilización de vidrio por ejemplo, porque hay tantos diferentes ‘tipos’ de plástico. Botellas de plástico se pueden reutilizar con un procesamiento, pero las bolsas de plástico que utilizamos diariamente, no valen nada.

Significa que utilizamos permanentemente materiales primas que quedan en el medio ambiente, mientras que hay otros materiales que podríamos utilizar lo cuales son mucho más sostenibles, como papel, cartón o vidrio.

 Qué hacemos?
El objetivo de la Semana Cero Plástico es tratar de evitar la compra de nuevos plásticos. Puedes ir a comprar panes con una bolsa que ya tenías en casa o puedes ir al mercado con una mochila, una bolsa fuerte y un montón de bolsas rojos, azules y amarillos para dar a los vendedores, así que no llegas a casa con nuevas bolsas de plástico. Es duro de evitar el plástico, porque ¡todo viene en plástico! Entonces, hace el desafío y si o si vas a tropezar con muchos obstáculos.

Por una semana no más: sin comprar helados (si no está en un cuerno), sin comprar nuevo champú o un cepillo de dientes (hay maneras de preparar tus mismos productos orgánicos); sin comprar botellas de plástico (puedes comprar refresco en vidrio, reutilizar una pequeña botella para llevar, o rellenar la botella de aceite); sin comprar galletas empaquetadas en plástico (puedes hacer galletas tu mismo, buscar galletas sin embalaje de plástico o llevar algunas frutas),... ¡y tantas cosas más!

La Semana Cero Plástico es una campaña contra la contaminación residual que anda en todo el mundo. Gente que quieren saber más, pueden ir al sitio web: www.zeroplasticweek.org o pueden pasar en CEPA para intercambiar ideas.

¡Nosotros vamos a participar! ¿Usted También?

Emma Timmerman
CATAPA - CEPA
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