El pasado 6 de abril el Gobierno Autónomo Departamental de Oruro a través de su Secretaria Departamental de Desarrollo Productivo y Transformación Industrial y el Servicio Departamental Agropecuario SEDAG convocaron una reunión interinstitucional a la Federación Departamental de Cooperativas Pesqueras del lago Poopó de Oruro, la CORIDUP, al CEPA, Regantes de El Choro, con la participación de representantes del Ministerio de Medio Ambiente y Agua, Vice Ministerio de Recursos Hídricos, Asamblea Departamental y el programa PACU entre otros.
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miércoles, 13 de abril de 2016
sábado, 27 de diciembre de 2014
Cambio Climático y Minería: alrededor de 30 millones de peces agonizaron y murieron en el lago Poopó
Alrededor de 30 millones de peces agonizaron y murieron en el lago Poopó
CAMBIO CLIMÁTICO Y MINERÍA
El pasado 18 de noviembre en el lago Poopó ocurrió una tragedia ambiental sin precedentes. En el lado de la comunidad Untavi del Municipio de Toledo murieron alrededor de 30 millones de peces y unas 500 aves silvestres de diferentes especies. El Servicio Departamental de Agricultura y Ganadería (Sedag) en su informe señala que en el sector del suceso las aguas no muestran residuos de contaminantes. Asimismo señala que una hipótesis es que el cambio climático provocó la reducción del agua; ésta se habría calentado lo que generó menor oxigenación en el lago para los peces. Sumado a esto, una ráfaga de viento de alrededor de 70 kilómetros por hora arrastró a los peces a la orilla, de donde no pudieron volver por la falta de oxígeno, quedando en el suelo agonizando.
Consultando al Lic. Hugo Mollinedo Zurita, Director del Servicio Nacional de Meteorología (SENAMHI), sobre el comportamiento climático en el sector (Estación Orinoca), dice que la temperatura máxima entre el 5 al 9 de noviembre llegó a unos 26,4 ° C, siendo las máximas durante el mes de noviembre, y que el 9 del mismo mes la velocidad máxima del viento fue de 65,5 Km/h, siendo una las más fuertes del mes.
La Gobernación del Departamento de Oruro, realizó un monitoreo sobre este hecho y hará conocer su informe durante los próximos días. Otras instituciones, como el Programa Cuenca Poopó y la Secretaría de Madre Tierra y Medio Ambiente no se manifestaron aún.
Por otro lado investigadores del Instituto de Desarrollo y Ambiente (IDA) de la Facultad de Ciencias Agrarias y Veterinarias de la UTO dijeron que efectivamente el mes de noviembre ha sido el más caluroso de todos los años y que no es la primera vez que pasa algo similar. La pasada gestión del 2008 en el lago Uru Uru se produjo un hecho catastrófico en el cual murieron cientos de miles de peces, pero a esta denuncia nadie hizo caso. Es de prever que este desastre pueda volver a producirse en los próximos años, tal vez con más frecuencia y dureza.
La catástrofe pudo haberse producido por dos causas: la primera es que se debe al cambio climático, lo que ha provocado el incremento de la temperatura del agua en el lago. Este se denomina contaminación térmica. El aumento de temperatura en el agua afecta los procesos vitales que implican reacciones químicas y la velocidad de éstas. Por ejemplo, un aumento de diez grados centígrados puede doblar la velocidad de una reacción. Los organismos acuáticos de sangre fría, como los peces, no pueden regular la temperatura de sus cuerpos de modo tan eficiente como los animales de sangre caliente. Los peces aceleran todos los procesos y ajustan la necesidad de oxígeno y la velocidad de reacción al medio ambiente donde viven. La necesidad aumentada de oxígeno en presencia de altas temperaturas es particularmente grave, puesto que el agua caliente posee una capacidad menor para retener oxígeno disuelto que el agua fría. Además, cambios en la temperatura del agua pueden afectar la actividad y la velocidad de la natación con una reducción en la capacidad para cazar su alimento. Esta inactividad resulta más crítica porque el pez necesita más alimento para mantener su velocidad metabólica en aguas más calientes.
Otro de los efectos de la contaminación térmica es que las temperaturas altas son más favorables para organismos patógenos. Una frecuencia baja de enfermedades en los peces puede convertirse en una mortalidad masiva de los mismos al hacerse los patógenos más virulentos y los peces menos resistentes por el aumento en la temperatura del agua, manifestaron el equipo de investigación.
Complementado a esto, SENAMHI indica que hubo fuertes vientos, altas temperaturas y una precipitación casi cero, lo que produjo la reducción del espejo de agua del lago Poopó. Es normal que el espejo del agua del lago se extiende en épocas de lluvia y se reduce en épocas de estiaje (que es en esta época del año), pero este año han sido fenómenos extremos.
Así mismo, los investigadores indican como posible segunda causa que el calentamiento del agua del lago hay disuelto los metales pesados presentes en el lago, que tiene agua altamente salina y tiene una concentración de sólidos suspendidos y disueltos que se encuentran por encima de los límites permisibles. Las concentraciones de arsénico, plomo, cadmio y zinc también están por encima de los límites permisibles al lago ingresan por los ríos tributarios alrededor de 3 mil toneladas por día entre sólidos suspendidos y metales pesados (As, Pb, Cd, Zn). Es decir, el agua del lago es altamente salino y dentro de ella se encuentran estos metales pesados; al calentarse se activan mientras que el agua se evapora, lo que aumenta la peligrosidad del lago.
Además el incremento de temperatura en el agua puede:
- Alterar la composición del agua, disminuyendo su densidad y la concentración de oxígeno disuelto.
- Aumentar la susceptibilidad de los organismos del sistema a cualquier contaminante, ya que el metabolismo de los organismos debe hacer cambios para soportar el estrés de tener que sobrevivir a una temperatura anormal.
- Reducir la viscosidad del agua y favorecer los depósitos de sedimentos.
- Afecta el olor y el sabor de las aguas debido a la disminución de la solubilidad de los gases.
Según lo indicado por IDA, se han realizado ya varios estudios en los dos lagos Poopó y Uru Uru en los cuales se han propuesto algunas soluciones para la problemática global de los lagos, como por ejemplo:
- Implementar un observatorio agroambiental para monitorear la cantidad y calidad del agua, sedimento, flora y fauna del lago. A través de ella se tendrá una información oportuna y fidedigna.
- Controlar las descargas de los efluentes de las actividades mineras en los ríos tributarios de los lagos.
- Restringir la utilización irresponsable de inmensas cantidades de agua de los ríos que alimentan los lagos, para el llenado de tajos y en las operaciones mineras.
- Realizar tratamiento de aguas de las minas antes del ingreso de esas aguas a los lagos y hacer cumplir lo establecido por la ley ambiental.
- Implementar un Centro de Manejo del lago Poopó y UruUru, coordinado entre las diversas instituciones que tienen que ver con el lago.
- Estudiar el aprovechamiento del uso de energía del viento (eólica), del agua (hidroeléctrica) y del sol (solar).
Cada uno de nosotros nos encontramos consternado cuando existe una catástrofe, luego nos olvidamos. Ojalá que este hecho no sea uno más de ellos y que de verdad actuemos para preservar nuestro recurso natural. Es de temer que esta tragedia incremente la migración y la dispersión de la nación Uru y de las comunidades lacustres, ya que ellos mayormente viven del lago.
De todos modos podemos asegurar que las comunidades que se encuentran en las zonas aledañas a una actividad minera, no solo sufren la contaminación de sus aguas, suelos, vegetación por las actividades mineras, sino también del proceso de los cambios climáticos. Estas zonas son más vulnerables siempre a riesgos y desastres ambientales como el que ha ocurrido con el lago Poopó.
Norma Mollo Mollo
Resp. Programa Cambio Climático CEPA- LIDEMA
A un mes del desastre natural en el Poopó
Los pesqueros están huérfanos…y el lago sigue nomás su suerte de “lago abandonado”…
Entre el 18 y 19 de noviembre (hace un mes atrás), la zona noroeste del lago Poopó ha sufrido un desastre natural con millones de peces muertos regados a lo largo de las riberas del lago y cientos de aves (parihuanas, patos, huallatas, taracas, chullapis y otras especies) que junto a los peces muertos ofrecían un desolador y desesperante panorama pocas veces visto en el lago.
Oruro y el país se preguntan: ¿Qué pasó en el lago? Aunque las respuestas tardan demasiado en llegar. Mientras tanto las comunidades afectadas por el desastre natural, sufren de forma directa e inmediata las consecuencias de este desastre. Uno de los puntos críticos del hecho negativo ambiental se encuentra cerca de la comunidad de Untavi que cuenta con 4 cooperativas pesqueras (10 de septiembre, Isla de Panza, Villa Concepción y San Nicolás)
Viendo la dimensión de la tragedia ambiental, 30 días es demasiado tiempo para que las instancias de Gobierno Departamental y Municipal (GAMT) expliquen a la población y al país, sobre las causas del fenómeno. Más de un funcionario público (tanto de la Gobernación de Oruro como del municipio de Toledo) podrán aducir que las muestras tanto de suelos como de aguas recogidas en la zona, toman su tiempo en ser analizadas o examinadas y probablemente este extremo sea cierto, pero no se pueden “escudar” en la tardanza de conocer esos resultados para no hacer nada.
Los damnificados de las 5 cooperativas pesqueras que trabajaban en la pesca en esa zona, alcanzan alrededor de 200 personas directamente afectadas. Ellos, junto a sus familias, se preguntan: ¿Ahora qué haremos? Don Abraham Fulguera (pesquero), hace una semana rememoraba junto al Presidente de la CORIDUP (Don Ángel Flores) con mucha congoja en medio de la alfombra de peces muertos: en los años 1992 -1994 nos pasó algo similar, pero no era tanto; en ese entonces, el lago tardó en recuperarse entre 4 y 5 años”. Y se volvía a preguntar: ¿Vamos a esperar nuevamente 4 o 5 años? ¿Entre tanto qué vamos a comer?
Se entiende que quienes sentimos pesar por el desastre, no podemos ni debemos distraernos en conocer a “raja tabla” al culpable de este “silencio” que guardan nuestras autoridades. Una cosa es hacer conocer a la población sobre el desastre a través de “una noticia”; otra muy distinta es explicar al pueblo de Oruro y al país en su conjunto a través de un informe oficial. Por supuesto que no se pretende explicaciones exactas sobre las causas, porque aquello tomará su tiempo. Sin embargo, es tiempo de preguntarle al Gobierno Departamental de Oruro y Gobierno Municipal de Toledo: ¿Cuál es el Plan de Contingencia Social que se aplicará en la zona? ¿Se tratará de algunos paliativos, que paulatinamente nos induzcan al olvido, o se tratará de la aplicación de una política social sustentable y sostenible en el tiempo, que tenga la capacidad de evitar el desbande de comunarios afectados de manera directa, que evite la migración?
Tuvo que ser una desgracia ambiental la que nos haga reflexionar la condición de “SITIO RAMSAR” del lago Poopó.
El 11 de julio de 2002, el Lago Poopó fue adherido como SITIO RAMSAR (humedal de importancia en el mundo). Su extraordinaria extensión y ubicación en tierras alto andinas y la pervivencia de culturas ancestrales como los Urus, le han merecido ser uno de los sitios más bellos del occidente boliviano y de toda la región andina en América Latina.
De aquél tiempo a hoy, ¿cuánta atención le hemos prestado a través de los gobiernos nacionales, departamentales y municipales?; ¿cuánto hemos aportado para que su condición de SITIO RAMSAR sea no solo conservado, sino sea promovido a mayor escala?
Sin embargo, este ecosistema, que regula el clima en toda la región, ha seguido dando de sus entrañas: alimento y sustento a muchas familias de las comunidades aledañas. A pesar del daño ambiental que se le provoca, en una actitud de defensa de la naturaleza, ha seguido aportando sus frutos. A pesar de todo, sigue siendo el emblema de los orureños en particular y los bolivianos en general. No es justo que la desgracia ambiental que hoy sufre, sea solo noticia, No es justo que se haga poco o casi nada y encima se haga conocer la situación del lago a la población, a través de una simple noticia y no a través de un informe oficial.
El desastre del Poopó, desnuda una vez más nuestra incapacidad técnica y tecnológica de conocer con prontitud las causas del desastre.
Los orureños sabemos que en Oruro no hay profesionales toxicólogos que tengan la capacidad de determinar las causas del desastre ambiental. Las aves muertas recogidas de las riberas del lago, no se conoce donde los llevaron o qué harán con ellos. Seguramente acudirán a los laboratorios de las “grandes” universidades de La Paz o Cochabamba, para conocer algo más de lo que ya se sabe. Sin embargo, sería bien que en nuestra universidad pública como es la Universidad Técnica de Oruro (UTO), se implementen equipos cuya tecnología nos permita conocer con mediana prontitud, las causas de los distintos fenómenos naturales que ocurren en nuestro departamento.
Al ver nuestra desgracia, entramos en cuenta que deberíamos invertir más, mucho más, en la formación de recursos humanos. Eso no solo cualificaría a la propia universidad como tal, sino que demostraría, que una región como Oruro, cuyo ecosistema de montaña es frágil, es consciente de las urgencias ambientales que se nos presentan y que se nos presentarán a futuro.
El caso amerita seriedad, y el hablar por cálculo, suposición, u otro tipo de especulación, solo ahondará las dudas en la población.
Las distintas expresiones o por mejor decir especulaciones, - sean estos de personas individuales o de grupo - acerca de la problemática presentada en el lago Poopó, sólo ahondarán las dudas entre la opinión pública de Oruro y el país en su conjunto. Por esta razón, la primera autoridad del departamento de Oruro, debiera pronunciarse respecto del problema, mediante informe oficial, sin que ello quiera decir, que ese pretendido informe sea la expresión de la pura verdad sobre el caso. Por ejemplo, las muestras de lodos, aguas, peces y aves recogidas en la zona, tomarán su tiempo y a su tiempo se dirá por qué razones se dio el desastre ambiental en el lago Poopó.
Lo que no es admisible, es que a un mes del hecho, se guarde “un silencio complice” por parte de las autoridades llamadas por Ley a realizar las aclaraciones pertinentes sobre el tema. Peor aún, si se sabe que existe grupos humanos desamparados por este fenómeno ambiental. Ahora bien, hay que considerar que no estamos frente a una gran catástrofe que requiere el auxilio de países vecinos, ni cosa por el estilo. ¿Acaso no se puede hacer un Plan de Contingencia? ¿Es necesario mantener desamparadas a las comunidades afectadas por tanto tiempo?
Clemente Paco Huanca
Unidad de Justicia Socio Ambiental – CEPA
El pensamiento de los pesqueros del lago Poopó. Un diálogo con los comunarios de la comunidad de Untavi
Uno de los paisajes naturales que se asienta en el territorio del departamento de Oruro, es el lago Poopó junto al lago Uru Uru. En sus aguas se encuentra una biodiversidad de especies de peces y aves tanto nativas e introducidas, cuya producción se constituye en el sustento económico familiar y comunal de las poblaciones pesqueras asentadas en las orillas de estos lagos. Además de que estos lagos forman parte de una cadena natural que permite un equilibrio ecológico en la región del altiplano orureño y boliviano, por la existencia de una diversidad de fauna y flora andina.
Hace treinta días atrás, hombres y mujeres de la comunidad de Untavi, del Municipio de Toledo, se encontraron con una gran cantidad de peces y aves muertas, en el momento en que ingresaban a realizar la faena de pesca cotidiana. Así nos cuenta el comunario Abraham Fulguera de la comunidad de Untavi y socio de una de las cinco cooperativas pesqueras que existen en la zona, quién expresó su preocupación por este suceso. Manifiesta que la pesca es la actividad que permite el sustento de vida familiar y comunal a través de la comercialización en mercados urbanos y ferias rurales. Dice que la muerte de los peces y aves, influirá notablemente en el ingreso económico familiar, por lo tanto, provocará el deterioro de la calidad de vida tanto de las familias como de la comunidad, porque deberán esperarán 4 a 5 años para que pueda repoblarse de peces el lago Poopó.
La preocupación va más allá de la estabilidad económica, cuando menciona que desde hace más o menos treinta años atrás, se ha percibido que las aguas del lago Poopó están perdiendo su estado natural por la presencia de elementos contaminantes, los comunarios no lo afirmar con contundencia, porque no tienen acceso a las condiciones de comprobación técnica para sostener los grados de contaminación. Los múltiples estudios de análisis realizados por instituciones privadas y públicas no han logrado constituirse en instrumentos de respuesta técnica, ecológica, social y cultural ante el deterioro del entorno natural del lago para generar políticas públicas locales y departamentales, dirigidas a la conservación y preservación de los recursos hídricos del departamento de Oruro.
Al mismo tiempo, según don Abraham Fulguera, el paisaje natural que configura el lago Poopó, en el altiplano orureño, va perdiendo las características originales en su entorno. Es el caso de la Isla de Pansa que desde tiempos pre coloniales ha sido considerada un sitio sagrado, además de que se constituye en el lugar donde realizan la actividad ganadera por presentar vegetación apta para el forraje. Sin embargo, debido a la notable disminución del agua del lago Poopó, estas actividades comunales, tanto las prácticas rituales como las prácticas de traslado del ganado que lo hacían comunalmente, se van deteriorando o paulatinamente desapareciendo, lo que influye, en la normal reproducción familiar y social de las poblaciones pesqueras.
Finalmente, se refiere a las carencias de atención de las autoridades competentes tanto municipales, departamentales y nacionales. Menciona que el suceso de la muerte de aves y peces en el lago, recién ha despertado el interés de aquéllas, porque fueron varias instituciones a sacar muestras de agua y a percatarse de este desastre ecológico. Sin embargo, con tono de desesperación y con bastante preocupación y escepticismo, dice que la compensación a esta pérdida de peces y aves, no será con la realización de reuniones tras reuniones con las autoridades: “… las reuniones no van a tener soluciones inmediatas al sector pesquero, porque va haber algún paliativo, tal vez, con vituallas…pero…no va haber fuentes de trabajo, porque era de lo que vivíamos...con pesca. Como no hay pescado, nos hemos quedado sin trabajo, ahora que está llegando fiestas navideñas cómo vamos a comprar para nuestros hijos…en esta parte, tal vez alguna organización nos puede cooperar con regalos navideños…, siempre nosotros de aquí sacamos trabajando, ahora no tenemos eso (…) De hoy para adelante, no sé cómo trabajaríamos. Yo quisiera rogar a las autoridades de la gobernación, a nivel nacional que en algo nos cooperen en nuestra demanda, porque estamos sin fuente de trabajo…tal vez con proyectos pero grandes…seguro nos van a traer alimentos, eso no soluciona…”.
Los comunarios afectados tienen una visión más allá de lo inmediato: que las acciones de quienes corresponde resolver estos desastres ecológicos, no se queden en una mirada ni solución técnica, sino que miren y perciban que las voces de quienes quedaron sin la fuente de sustento de vida, son pueblos que dialogan con las aguas del lago, con la tierra de cultivo, e inclusive que escuchan a los animales (al kharachi, a la taraca, al suri, a la vicuña), por lo tanto es el momento de repensar en una nueva actitud que sea más integral, holística y de solidaridad con los pueblos lacustres que perviven en la historia.
Ruth Vilches
Unidad de Justicia Socio Ambiental – CEPA
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