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miércoles, 7 de diciembre de 2016

CEPA 21 años trabajando por una justicia socioambiental y reciprocidad intercultural para los pueblos

El Centro de Ecología y Pueblos Andinos (CEPA) es una institución que fue fundada el 08 de diciembre de 1995, como obra de la Congregación de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada de Bolivia. La finalidad    que persigue nuestra institución es promover  valores y fortalecer movimientos sociales, capaces de construir justicia  ambiental y generar espacios de diálogo intercultural, revalorizando y reafirmando la sabiduría y la identidad de los pueblos, así como de cuestionar y denunciar situaciones de inequidad e injusticia ambiental, social y cultural, que mantienen a los pueblos en condiciones de pobreza y exclusión

El CEPA en los 21 años de vida ha logrado consolidarse en la región como una institución que trabaja en la defensa de los derechos socio ambientales y socio culturales de la población orureña. Siendo en la actualidad un referente para la población y para los organismos gubernamentales y organizaciones de base.

Desde sus inicios (1995), el CEPA cuenta con una biblioteca especializada en temas ambientales, culturales, regionales, sociales y mineros. A la se tiene más de cinco mil libros y revistas, con una hemeroteca actualizada con más de 40 temas estratégico y de interés regional, además de una videoteca y fototeca. El CEPA desde sus inicios ha impulsado y promovido investigaciones sobre la problemática socioambiental y etnocultural, como fruto de este trabajo se han editado publicaciones propias y co-auspiciado otras con organizaciones, instituciones y universidades. Actualmente somos parte de redes de investigación en temas sociales y regionales.

Debido a los grandes impactos socioambientales en las comunidades y barrios del departamento de Oruro. El CEPA impulsó un gran debate en torno a la problemática minera, en coordinación con las organizaciones de la sociedad civil y las comunidades afectadas cuestionando el actuar de las empresas mineras sobre todo las empresas transnacionales, por la poca contribución al desarrollo sostenible de la región, la generación de riesgos ambientales y por la falta de medidas de prevención a la contaminación ambiental.

En ese marco el CEPA impulsó y promovió desde el año 2005 la articulación de comunidades afectadas por la contaminación ambiental, misma que se consolidó en enero del 2007 mediante un  congreso fundacional de una organización departamental de comunidades afectadas denominada: Coordinadora en Defensa de la Cuenca Baja del Río Desaguadero, Lagos Uru-Uru y Poopó “CORIDUP”. A la fecha el CEPA sigue acompañando y fortaleciendo a la organización en sus procesos de gestión e incidencia.

Así mismo CEPA acompaña a la Nación Originaria Uru (Chipaya, Urus del lago Poopó, Iruito) en el fortalecimiento orgánico, en la formación de líderes y mujeres, a partir de la elaboración de sus estatutos, defensa de sus derechos territoriales e implementación de un modelo de desarrollo propio de sus potencialidades como pueblo milenario.

También desde El CEPA, se ha promovido e impulsado la articulación de grupos de reflexión acción: ECO-MUJERES, ECO-JÓVENES, Patrullas Ecológicas, Periodistas Ambientales y el CIPS (Centro de Investigaciones y Políticas Sociales) con la finalidad de sensibilizar, concientizar y amplificar la temática ambiental y cultural en diversos espacios y actores. A la fecha estos grupos de acción cuentan con un monitoreo permanente y con una agenda de trabajo.

En esa perspectiva el CEPA ha trabajado en el empoderamiento de las organizaciones campesinas e indígenas y  colectivos urbanos para que exijan y ejerzan plenamente sus derechos individuales y colectivos. Además se ha  promovido las expresiones culturales de los pueblos originarios y la convivencia intercultural. A raíz de ellos se ha realizado talleres, reuniones, ferias, foros, inspecciones, monitoreos y acciones de movilización.

Durante años CEPA ha apoyado a municipios rurales en la gestión de residuos sólidos y la forestación de los pueblos, a través del programa “Pueblos limpios y verdes”, y apoyo en la elaboración de normativas municipales en el tema ambiental. Programas que han sido apropiados y replicados en varios municipios y hoy se han convertido en políticas públicas ejercidas desde el gobierno central, departamental y municipal. 

Desde hace varios años, contamos con dos programas de radio semanal “El Observatorio Ecológico” y “Ver, juzgar y actuar” este último junto con Amerindia, en la radio Pio XII de Oruro. Estos programas radiales son referente en los problemas socioambientales y culturales del departamento, además de temas de interés a nivel regional, relacionados a las actividades que nuestra institución desarrolla.

Uno de nuestros aportes hacia la construcción del movimiento socioambiental, a nivel regional fueron los programas y cursos de formación y capacitación en temas socioambientales e interculturales. Estos cursos se han desarrollado desde hace más de una década. Desde el año 2009 el CEPA inicia un nuevo programa de formación denominada “Escuela de Lideres Ambientales ELA”, cuya finalidad es promover un espacios de análisis – debate – generación de propuestas sobre la problemática socioambiental a nivel regional y nacional, estos programas de formación están dirigidos a líderes y lideresas de las organizaciones de la sociedad civil y de colectivos urbanos. 

Somos parte de varias redes ambientales y culturales a nivel regional, nacional e internacional (LIDEMA, Red PCCS, GTCCyJ, CATAPA, Red Sombra Observadores de Glencore) entre otras redes. Además el CEPA es co-fundador de AMERINDIA, grupo de reflexión y acción interreligiosa. También somos parte de la red ecuménica UMAVIDA (Uniendo Manos por la Vida) y de la red Justica y Paz e Integridad de la Creación de los Misioneros Oblatos (JUPIC).

Consideramos que estas acciones que desde el CEPA se han promovido, han sido aportes fundamentales para impulsar un movimiento socioambiental e intercultural amplio a nivel regional. Por lo tanto seguiremos en esta misión, trabajando incansablemente buscando justica socioambiental y reciprocidad intercultural para vivir en ambiente sano, saludable y en armonía con nuestra madre tierra.

Limbert Sánchez Choque
Coordinador General CEPA

viernes, 26 de septiembre de 2014

Al compañero, amigo y maestro: Gilberto Pauwels, OMI



A ocasión de la celebración del nombramiento como “ciudadano de honor” del municipio de Zonnebeke de la subalcaldía de Geluved, pueblo natal del Hno. Gilberto Pauwels, OMI.

En este día tan especial para ti, tu familia, tus amigos y todos los hermanos oblatos que te rodean; tus compañeros del CEPA, nos sumamos a la algarabía de ver tantos logros en 50 años de trabajo pastoral siempre buscando justicia social y ambiental  en estas  altas tierras andinas.

No logramos encontrar palabras que expresen nuestro agradecimiento de 35 años de servicio a nuestros pueblos. Pensamos que el esfuerzo que desplegaste por entender las raíces de nuestras culturas andinas, han acabado por absorberte, haciéndote al fin y al cabo, parte de nosotros, por lo tanto te has hecho un poco de aymara, quechua y Uru.

Quienes hemos aprendido de ti, (luchar por Derechos Humanos, la Justicia social y ambiental y lograr ver con sentido crítico las cosas) creemos haber encontrado también al compañero que nos acompaña en esta travesía: de lograr que otra forma de vida es posible, el sendero a seguir, el rol que nos toca jugar en la vida, creo que lo tenemos claro.

Compañero, amigo y maestro, a pesar de que con nuestras consultas no te dejamos disfrutar tus “vacaciones”, nos alegramos contigo tu gran logro que también es nuestro logro. Que Dios guíe tus Pasos, que estés siempre bien.

C.P.H. - CEPA

jueves, 25 de septiembre de 2014

Gilberto Pauwels, 50/40 años Norte - Sur



Agosto 1964  fue para Gilbert Pauwels un mes de grandes cambios. Durante seis años, todos los días había ido en bicicleta al colegio de la ciudad de Ieper, desde Geluveld, su pueblito natal a siete kilómetros de distancia. En aquel año terminó sus estudios secundarios y dejó de ser dirigente del movimiento estudiantil en el colegio y del movimiento juvenil parroquial. Se fue al noviciado de los Misioneros Oblatos (OMI); hace 50 años. 

Diez años después, en agosto 1974, los cambios fueron mayores. Desde Bélgica se vino a Bolivia, a Oruro. Durante diez años se había preparado, estudiando filosofía, ciencias religiosas y morales, teología de la misión, antropología social y cultural. Había escrito una tesis sobre la vivencia religiosa Aymara y una tesina sobre los Chipayas, a base de literatura, sin haberse encontrado todavía con ninguno de ellos. Actualmente, el encuentro vivencial y la convivencia con el mundo andino ya tiene una duración de 40 años. Y sigue. Gilberto es migrante en Oruro 40 años, ya desde más de dos generaciones. 

Después de un estudio etno-histórico y antropológico amplio de la región de Jach'a Carangas, enfocado sobre todo en la marka de Turco, fue co-fundador del Centro Diocesano de Pastoral Social (CEDIPAS) y lo  dirigió durante casi 20 años. Fue co-fundador y es director del Centro de Ecología y Pueblos Andino (CEPA), iniciativa de los Misioneros Oblatos, que igualmente, al año, el 8 de diciembre de 2015, va a celebrar sus 20 años de servicio al pueblo orureño.

En estas cuatro décadas, Gilberto no perdió el contacto con su tierra natal. Es precisamente por eso, por los 50/40 años, que en estos días su familia, su ex-parroquia Santa Margarita y el municipio de Zonnebeke (al cual ahora pertenece la sub alcaldía de Geluveld), han querido exaltar el nexo que de esta manera  ha crecido entre Bélgica y Bolivia. 

El alcalde y el consejo municipal, en coordinación con la parroquia,  decidieron  nombrar, por sus méritos en el  trabajo en Bolivia, a Gilbert Pauwels como cuarto "ciudadano de honor" en la historia del municipio de  Zonnebeke.  El anterior nombrado fue el ex-rector de la Universidad Católica de Loviana, Marc Vervenne, oriundo también del mismo pueblito de Geluveld (con apenas 1500 habitantes). 

El acto de la entrega se realizó en el templo mismo de la parroquia Santa Margarita, bajo la responsabilidad del concejal de relaciones internacionales y desarrollo, Luc Hoflack, y con la participación de los concejales del municipio; los miembros del grupo municipal de trabajo Norte-Sur; el diácono encargado de la parroquia, Lode Caes; las familiares de Gilberto  - que aprovecharon el evento para celebrar una fiesta de encuentro familiar -, y muchos amigos de la región y de organizaciones vinculados al trabajo de CEPA y de los Oblatos en Bolivia. El Coro Solidaridad "Vamos Pra Lutar" acompañó todo el evento con canciones alusivas a la lucha por de justicia y la defensa de la madre tierra.

Chris Dutry, co-fundador del CEPA, explicó a los presentes, el origen, la historia y las realizaciones de la institución. Así también Daan Janssens reveló los aportes que han tenido Gilberto y el CEPA en la fundación y el funcionamiento de CATAPA, organización dedicada al apoyo de voluntarios jóvenes desde Gante para la problemática socio ambiental en el Sur. Ahora CEPA tiene a CATAPA como su aliado en el Norte. 

Después de la entrega oficial, Gilberto agradeció a todos los participantes por su presencia.  Recordó sobre todo los primeros 18 años que había vivido en Geluveld, que es el tiempo el que se colocaron los fundamentos de su opción de vida y en que crecieron las raíces más profundos de su compromiso. 

En la homilía durante la Eucaristía con la cual concluyó el acto,  Gilberto enfatizó la importancia que había tenido en las diferentes etapas de su vida,-  desde su bautismo hasta el envío a la misión, - el espacio donde estaban reunidos para el acto: la iglesia parroquial. Pero al mismo tiempo recordó la experiencia que nos comparte la Iglesia de América del Sur. Las comunidades andinas nos recuerdan que Dios, estando en todas partes, tiene sus lugares preferidos. Dios está, intensamente, en y con  los pobres, en los excluidos y los humillados, en la naturaleza maltratada. Con ellos sufre y nos llama a la solidaridad, el compromiso, el respeto, la justicia y la paz. 

El evento fue calificado como una linda experiencia Norte -  Sur. Fue la confirmación de lazos interculturales ya intensos de apoyo, intercambio y acompañamiento, a base de contactos personales o mediante canales establecidos.

miércoles, 16 de abril de 2014

¿Quién fue y qué hizo el Padre Santiago Monast omi?



Jueves Santo, 17 de abril de 2014. Hace un año, en 2013,  el Padre Santiago MONAST murió, dejándonos una serie de dichos y relatos sobre su actuar y vida. ¿Qué dijo, escribió y hizo este hombre que consideró a si mismo siempre en primer lugar como misionero de (ahora Jach'a) Carangas, mayormente del extenso territorio de la marka de Turco y de la provincia Sajama?

Padre Santiago nació el 2 de enero de 1926 en el Canadá con el nombre de Jacques-Emile Monast. Llegó a Bolivia como misionero Oblato en 1954, hace 60 años. Pasó la mayor parte de su vida en Carangas, en Corque, Huayllamarca (desde 1957) y Turco (desde 1966), donde fue misionero durante más de treinte años. Posteriormente acompañó a algunas familias de Turco a la zona tropical de las Yungas y pasando por Cochabamba, llegó a Llallagua.  En 2009, gastado y debilitado, después de sus últimos  años de servicio pastoral en la región minera, volvió a su país natal. Ahora, desde un año ya no está entre nosotros, pero su memoria sigue viva.

Con olor de llama y oveja.
Lo que más se recuerda del Padre Santiago son sus caminatas a veces durante semanas, de pueblo a pueblo, a pie, hasta la frontera con Chile, para proclamar el mensaje del Evangelio y atender pastoralmente a las comunidades. Vivió, comió y durmió en las casas en los pueblitos e estancias aymaras. En todos partes estaba bienvenido; de todos se recordaba el nombre y el apellido. Invitaba a toda la población a sus charlas bíblicas y al mismo tiempo siempre estaba atento a encontrar líderes  como animadores de la comunidad local.  

Conocer para entender.
La cercanía de la gente y su memoria extraordinaria permitió a Santiago acumular un conocimiento amplio de muchos aspectos de historia oral y la vida cotidiana de la región. A pedido del Padre General de los Oblatos llegó a elaborar un texto amplio que fue publicado como libro en francés, italiano y castellano en Canadá, México, Francia, Italia y Argentina. Sigue siendo una fuente valiosa de datos etnográficos y religiosos de los años 60 en  lo que antes fue "la provincia de los Carangas". A base de estos conocimientos, el Padre Santiago  planteó preguntas socio-culturales e interreligiosas fundamentadas que en aquel tiempo impactaron en las discusiones, cuestionamientos y propuestas para el actuar de la Iglesia con los pueblos indígenas.

Las deficiencias de la cristianización.
La mayor preocupación del Padre Santiago fue que los "cristianos aymaras" de hecho muy poco sabían de Cristo como salvador y ejemplo a seguir en dar su vida para los demás. Criticó la manera en que la Buena Nueva había llegado en forma distorsionada a los pueblos, por estar ligada de la Conquista y un proceso de colonización, mediante obligaciones, amenazas con castigos y fiestas de santos. Según él, más que revelar el mensaje del Evangelio, las prácticas religiosas introducidas han ocultado la centralidad del Cristo histórico y resucitado para la vida cristiana. Por el otro lado, Padre Santiago respetó, pero no valoró positivamente las expresiones religiosas ancestrales. Desde su optimismo misionero (y a pesar de conocer la  historia de los 500 años de resistencia) estaba convencido de que iban a desaparecer, de por si, en la medida en que se conozca a Cristo, su vida, muerte y resurrección. Con las Iglesias evangélicas y sus pastores mantuvo siempre una relación positiva. Estaba orgulloso poder demostrar que tenía un mejor conocimiento de la biblia que ellos.  Hace 50 años organizó una celebración ecuménica en la plaza, el día 6 de agosto, como oración común para la Patria; evento que se sigue celebrando en Turco cada año.

Al servicio del pueblo.
Padre Santiago estudió mucho. Cuando estaba en Turco, pasó muchas horas en su biblioteca - mayormente bíblica y teológica, pero también sobre el mundo andino - y  compartió la casa y la mesa con Don Melquiades, un anciano ciego y sabio, su “maestro”. Su gran desafío fue: ¿cómo reconciliar la formación teológica clásica que había recibido en el Canadá con la renovación de los estudios bíblicos, la creatividad de la teología y Iglesia latinoamericana y la experiencia religiosa aymara de su pueblo? No llegó a una síntesis. Reconoció los grandes valores humanas y cristianas que vive el pueblo. Aceptó que como sacerdote atendió solamente una parte de la vivencia religiosa de sus feligreses. Y se identificó con la "opción por los pobres". Su compromiso personal con la población de Turco fue a nivel de la salud y la educación. Fue el impulsor de la renovación de la escuela y de la construcción del colegio "Canadá" y de la posta sanitaria. Trabajó no solamente con la alcaldía, sino también con el corregimiento y de preferencia con las autoridades originarias de los ayllus y sus pueblitos. 
   
Hacia una Iglesia Aymara.
Su cercanía con el pueblo y su inquietud teológica llevó al Padre Santiago a proponer, junto con sus compañeros misioneros, los padres  Amada Aubin y Luciano Lachance, un modelo de Iglesia renovado y contextualizado. Dio mucha importancia a los líderes locales como encargados directos de sus comunidades. A estos "catequistas" dio le mayor reconocimiento y la mayor responsabilidad posible y mantuvo la esperanza que la Iglesia iba a seguir por este camino. Por el otro lado, soñó con un grupos de "misioneros" que continuamente visitarían a las comunidades para atenderlas pastoralmente, animarlas, dar formación, convocarlas e incentivarlas al compromiso con su pueblo. Es el modelo de agente de pastoral que el mismo practicó y vivió.

No todo lo que propuso el Padre Santiago se ha podido cumplir. Sin embargo tiene razones por estar satisfecho. El padre Lucas Chambi, originalmente "catequista", sigue trabajando como sacerdote en la región; la experiencia de los diáconos permanentes locales sigue vigente y junto con sacerdotes diocesanos y religiosas, dos jóvenes sacerdotes Oblatos y Aymaras (Calixto Mamani y José Ayala), viven y trabajan como misioneros con su propio pueblo de Jach'a Carangas. Quedan pocos "catequistas" de aquellos tiempos, pero siguen fieles a su mandato. Además actualmente, más que nunca, se organizan encuentros de las comunidades a nivel de parroquias y regiones. Los encuentros, "concentraciones" o asambleas anuales, que se iniciaron en 1969, se extendieron a nivel diocesano. La mayor esperanza está en la participación de jóvenes, interesados en continuar el compromiso eclesial de los mayores, pero en un nuevo contexto socio cultural, económico y político. Más que nunca se requiere una Iglesia con identidad Aymara y comprometida con los nuevos desafíos que se presentan a las markas y ayllus que tienen crecientes contactos con los centros urbanos, el país y el mundo.   
    
Gilberto Pauwels, omi
CEPA

  • Hacia una Iglesia Andina al servicio del pueblo. Oruro, CEDIPAS – Centro Diocesano de Pastoral Social, serie “Fe y Compromiso” Nº 10, 1989, 84 pp.
  • MONAST J. E. Los Indios Aimaraes ¿Evangelizados o solamente bautizados? Buenos Aires – México, Carlos Lohlé, 1972, 402 pp.
  • Los libros pueden ser consultados en la biblioteca del CEPA o adquiridos en la librería.