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martes, 24 de febrero de 2015

Participación de los Urus del lago Poopó en el Anata Andino 2015

La XXIII versión de Anata Andino en la ciudad de Oruro, se celebró el día jueves 12 de febrero, con la participación de pueblos y naciones originarias del departamento de Oruro y algunas comunidades de departamentos vecinos. Esta celebración festiva relacionada con el momento productivo de la precosecha y el periodo final de la estación de lluvias en el Altiplano, también es una ocasión para que los pueblos originarios puedan reafirmar su identidad cultural y expresar sus demandas y aspiraciones colectivas.

Más de un centenar de comunidades hicieron la presentación de música y danza propias de la época: tarqueada, pinkillada, moceñada, poniendo de manifiesto la diversidad cultural de las altas tierras andinas. Destacamos la participación de los Urus del lago Poopó, milenario pueblo del territorio orureño, particularmente la comunidad Uru de Llapallapani (ubicada en el Municipio de Huari de la provincia Sebastián Pagador). En palabras de una de las autoridades Uru, Adrián Quispe, “los Urus estamos recuperando las tradiciones de nuestros ancestros, que desde antes realizaron costumbres de agradecimiento al lago Poopó en la época de Carnaval; ahora estamos presentes en el Anata Andino para demostrar a los hermanos orureños la cultura de nuestro pueblo, también para que nos conozcan porque muchos ya se han olvidado de nosotros, los Urus del lago Poopó”.

La danza presentada por los Urus del lago Poopó fue una traqueada estilo comparsa. Medio centenar de comunarios de Llapallapani, varones y mujeres, ingresaron a la cabeza de sus autoridades originarias que portaban un banner con el nombre de “Nación Qot Zoñi, Urus del lago Poopó”, también mostraba la imagen de un hombre Uru con postura de lucha, complementada con el rótulo posterior de “Tierra y territorio para nuestro pueblo milenario”, ya que esta es la demanda principal para un pueblo que actualmente vive en espacios de tierra insuficiente, lo que deriva en las precarias condiciones económicas de las familias Uru, además que pone en riesgo la continuidad de su milenaria cultura. Al momento de su ingreso en la Av. Cívica, lo Urus entonaron una canción que hacía referencia a la situación crítica en que se encuentra el lago Poopó, con riesgo de secarse debido a los efectos de la contaminación y el cambio climático, lo que también tendría consecuencias negativas para este pueblo de pescadores tradicionales.

Marcelo Lara Barrientos
UNIDAD DE CULTURAS – CEPA

viernes, 20 de febrero de 2015

ANATA. Agradecer a los antepasados y a la Pachamama con flores, bailes y música para frutos y crias

Hablar del Anata Andino es hablar de la diversidad cultural existente en las comunidades del área rural de nuestro departamento. En esta celebración podemos ver, comprender, sentir y vivir la diversidad de expresiones en el Carnaval de Oruro en relación a la época del Jallupacha (tiempo de lluvia) del calendario del mundo andino.

Realizar un estudio general y en profundidad del Anata Andino, en este contexto, es bastante complejo, ya que cada comunidad, ayllu y pueblo indígena originario campesino tiene su propia particularidad. Esta celebración se encuentra estrechamente ligada al florecimiento de los campos y los primeros frutos de la producción agrícola; en consecuencia, es parte del agradecimiento a la Madre Tierra por los productos de la temporada de lluvias en la época del Jallupacha. “Es el tiempo de agradecimiento a la Pachamama por el florecimiento de los campos y el crecimiento de las crías de los animales. Por tanto, hablar del Anata Andino es hablar de la riqueza multicultural y de la dimensión religiosa de agradecimiento por la lluvia y los productos agrícolas y pecuarios”.

Este agradecimiento a la Pachamama se celebrará al son de instrumentos propios de la época, como son la tarka, la moceñada, el pinquillo, el t’uruma y la qunquta. Estos instrumentos permiten a los comunarios dialogar con la naturaleza y el cosmos; con estos instrumentos se pide lluvia para los campos y también se evita las inundaciones de sus terrenos.

En consecuencia, la diversidad cultural y las diferentes expresiones religiosas de las comunidades se han mantenido durante siglos a pesar de que durante el periodo colonial y republicano éstas prácticas quedaron invisibilizadas y acalladas por algunos sectores de poder que tienen como modelo de desarrollo la explotación y exportación de nuestros recursos naturales. En consecuencia, este modelo de desarrollo no considera el desarrollo integral de los pueblos, sino más bien motiva la discriminación y promueve la destrucción de la Madre Tierra.

Los que hoy participan del ANATA ANDINO afirman que sus prácticas culturales y vivencias religiosas están vivas como lo están sus antepasados que acompañan a las comunidades durante sus festividades. Es decir, sus difuntos o antepasados son los que acompañan la época de florecimiento de las plantas y por eso en los rituales los originarios les recuerdan y agradecen porque siempre acompañan a sus familias y comunidades. Quienes participan de este evento nos dicen: “Estamos en el tiempo de la flor, del huipacha. Anata quiere decir ‘juego de las flores’. Las flores no se ve todos los días en el altiplano, pero esta época hay flores y el viento les hace jugar. Lo más hermoso de la vida es la flor y en esta época está jugando con el viento; es justamente lo que cargamos en nuestros aguayos y con eso estamos en la entrada del Anata Andino”.

“El día del Anata es la expresión especial que hacían nuestros antepasados para agradecer a la Pachamama por todo los bienes que nos da en nuestros hogares, en nuestras comunidades y nuestros campos. Ahora queremos demostrar a todo el mundo la alegría por nuestra producción y por eso estamos junto a nuestros hermanos de Oruro, Potosí y Cochabamba”.

Por otra parte es importante considerar que todo acto cultural, en el Mundo Andino, es la solicitud de licencia a la Pachamama. Se pide a los lugares sagrados y a los antepasados que protejan a la comunidad y que durante su participación en este Anata Andino no exista ningún tipo de inconvenientes ni problemas, sino más bien “que todo se lleve en un ambiente de confraternidad y armonía para nuestros pueblos”. En ese contexto la FSUTCO realizará la noche anterior a la entrada el ritual correspondiente para pedir permiso o ‘licencia’ a la Pachamama y que “sea un espacio de compartir lo que se vive en el campo entre toda la gente que se concentrará en la ciudad de Oruro”.

Para las comunidades no todo termina ahí, sino más bien es el inicio de una serie de festividades a realizar por este tiempo de las lluvias y esta época agrícola. Cada comunidad iniciará su celebración ya desde el Domingo de Carnavales. Por ejemplo, en la localidad de Bombo - del municipio de Huanuni - se llevará adelante el ‘warak’anaku’ (los comunarios se lanzan manzanas verdes con hondas). El día lunes y martes visitarán los sembradíos y se adornarán los campos. En algunos lugares, el martes por la tarde, se visitarán los corrales del ganado camélido (llamas) y ovino (ovejas) para ‘t’ikanchar’ (poner adornos) a las orejas de estos animales con lanas de colores vivos. Luego se realizarán ‘takipayanaku’ (intercambio de canciones entre hombres y mujeres) y bailarán compartiendo la chicha elaborada por ellos mismos. El día miércoles, actúan las comparsas, como sucede en Pocoata. Así podemos ir enumerando la riqueza cultural de agradecimiento a la Madre Tierra durante esta época agrícola.

Los instrumentos de la época que acompañan estas festividades son la tarka, la moceñada, el pinquillo y la qunquta. Estos instrumentos, según creencias de los comunarios, deben ser ‘serenados’. Es decir: los instrumentos deben ser dejados por toda una noche en cuevas por donde corre agua, con la condición de que el dueño del instrumento debe acompañar de muy cerca, pero no le está permitido observar. Algunos nos dicen: “Estos instrumentos serenados nos permite dialogar con la Pachamama. Además, el sereno nos da la tonalidad para participar de festivales y con eso siempre llegamos a ganar en los concursos”.

Otra de las características de la época es el ‘paqumaku’ con plantitas arrancadas después de realizar la ch’alla a la chacra. Esta ch’alla debe realizarse con mucho respeto. Estas plantitas, luego, son cargadas por las mujeres y al son de la tarqueada son llevadas hasta sus hogares. Posteriormente las plantitas son colocadas sobre una mesita para realizar un ritual, pidiendo a la Pachamama que la cosecha del año sea fructífera y el alimento no falte en los hogares. Esta práctica cultural aún se mantiene en muchos lugares, pues permite compartir los productos agrícolas con quienes no tienen siembras, pero con la condición de que realizan la ch’alla correspondiente con serpentina, coca y un poquito de alcohol.  Haciendo esto, la persona visitante puede arrancar un par de matitas de la chacra pidiendo permiso a los ancestros y a la Pachamama y agradeciendo por la comida que será otorgado para todo el año.

Julián Arias Carballo
CEPA – PROGRAMA DIVERSIDAD

miércoles, 26 de febrero de 2014

Phuqanchawi, Ritual del Jallupacha



El ritual del Jallupacha lo celebra la Nación  Originaria Jach’a Karangas desde  hace más de 13 años. Este ritual es
denominado Phuqanchaw ritual del Jallupacha. Son prácticas y “costumbres que tienen que conocer nuestros hijos, porque si morimos los viejitos, nuestros hijos no sabrán como cumplir (con la Pachamama). Nosotros, como mayores, somos las bibliotecas de conocimiento y quisiéramos que nuestros hijos conozcan lo que hacemos como mayores”

Algo que relieva el Carnaval de nuestro país ante el mundo es la fastuosa entrada del carnaval de peregrinación en devoción a la Virgen de la Candelaria o cariñosamente llamada Mamita del Socavón. Sin embargo, las celebraciones del carnaval en las áreas rurales quedaban invisibilizadas, empero no por ello olvidadas. Lo que antes se celebraba en las comunidades, entra ahora con fuerza en los ámbitos urbanos a través de la celebración de la Anata Andina, que anualmente hace su recorrido por las calles de nuestra ciudad el jueves de comadres y de la que participan más de 120 grupos del área rural interpretando sus música autóctonas. El ritual del Jallupacha que se celebra el día anterior a la Anata Andina, es otro componente del Carnaval que tiene su propio significado e importancia.

RECORRIDO A LA CELEBRACIÓN DEL RITUAL

Como es costumbre entre los aymaras y quechuas es importante realizar el thaki (camino), que se debe recorrer para llegar a realizar el ritual principal de Jallupacha. Este camino debe contar con puntos claves que son parte de la celebración del ritual y que han sido elegidos por que representan a la resistencia frente a la colonización, entre ellas podemos citar al Faro de Conchupata, la Plaza 10 de Febrero, la ex oficina de la Nación Indígena Originaria de Jach’a Karangas y el Illa del Cóndor (al Sud, en la zona de Agua de Castilla)

El lugar de concentración es el Faro de Conchupata. Los participantes del ritual se concentran a partir de 07:00 de la mañana, con la llegada de varias  Markas, entre las que podemos citar Totora, Choquecota, Curahuara, Turko, Huayllmarka, Mayacht’asita y las Markanaka como Chuquichambi, Llanquera, Bella Vista, San Miguel, Belén de Choquecota, Corque, Andamarka y Belén de Andamarka. Llegan con mucha alegría al ritmo de la música de las tarkas y por supuesto con gran colorido de sus vestimentas, en la que resalta el color verde. Esta alegría y colorido tiene mucho que ver con los favores recibidos por parte de la Pachamama y con la lluvia que hizo posible el florecimiento de las plantas

A momento de la salida se reúnen las autoridades originarias y realizan el ritual de pedir permiso o licencia para iniciar el thaki rumbo al Cóndor, lugar donde se hará el ritual central. Para el pedido de licencia se coloca un aguayo de color verde y sobre ella abundante coca y cuatro botellitas de alcohol, en dirección a la salida del sol. Quienes se encuentran alrededor, autoridades originarias u otros,  levantan un puñado de coca con sus dos manos a tiempo de expresar “¡que sea en buena hora!, es decir deseando buen augurio y deseos de que todo vaya bien y sin ninguna dificultad.

RITUAL CENTRAL O PHUQANCHAWI DEL JALLUPACHA

Para quienes son rígidos en el cumplimiento con la Pachamama y el Altísimo, las horas importantes son las 6 de la mañana, 12 del mediodía, 6 de la tarde o a las 00:00, ya que se cree que a estas horas las ofrendas entregadas son recibidas por el Altísimo. Es por esta razón que el amauta sube presuroso al lugar donde se encuentra la  Illa del Cóndor para la realización del ritual.

Una vez que las autoridades originarias han llegado al lugar del ritual se preparan las mesas con mucho cuidado. Se ubican en dirección a la salida del sol. Los dos amautas que dirigen el ritual, esperan a los grupos, masticando coca y ch’allando para que la Pachamama y el Cóndor les permitan realizar el ritual.

Seguidamente se prepara las llamas que serán sacrificadas. Se las ata un paño blanco a los ojos y a tiempo que las autoridades originarias derraman un poco de azúcar, se aproximan a su cabeza para hablarles y enviar mensajes a sus antepasados, pidiendo por su comunidad y sus pobladores.

Lo que sigue es la preparación directa del sacrificio de la llama. Para esto uno de los amautas coge un plato con azúcar y en voz alta ofrece lo que se ha preparado en las mesas. Hace peticiones para el buen gobierno de las autoridades originarias, hace peticiones de bendición para todos los pobladores, para sus hijos y para quienes están estudiando. Además, pide permiso a la Pachamama y al Cóndor para que acepten las ofrendas que se les ofrecerán en retribución por los productos y animales de esta época de lluvias. Las oraciones son realizadas en el idioma aymara. Lo que más resalta en relación al Cóndor es que guíe a las autoridades para hacer una buena gestión de gobierno a favor de las comunidades a su cargo. Por otra parte se pide a la Pachamama mayores bendiciones en la agricultura, trabajo y educación de sus hijos, en otras palabras que se cumpla el VIVIR BIEN.

La sangre y el corazón serán presentadas por el amauta encargado del ritual, en tanto las mesas serán ofrecidas por las autoridades originarias, quienes las pondrán sobre el fuego. Este acto será seguido de la “t’ikanchada” al cóndor. Esta t’ikancha será con serpentina de colores en que será envuelta la Illa del Cóndor.

Quienes participan del ritual denominan a esta activadad como el Phuqanchawi del ritual Jallupacha. Phuqanchawi,palabra que deriva de phuqhaña, cumplir. Para Félix Laime Pairumani, Phuqhaña significa: llenar, completar, cumplir; realizado o ejecutado lo acordado; pagar, satisfacer lo que se debe. Phuqhachaña, significa completar, complementar, integrar, hacer cabal una cosa.

En la cosmovisión andina, la persona está interrelacionada consigo mismo, con el mundo espiritual, con los otros, con la naturaleza y el mundo subterráneo; es lo que da importancia a la dualidad del chacha – warmi. La Pachamama es la madre tierra que cuida la vida de los hombres, mujeres, niños y niñas; la que cuida de los animales; de las piedras, los cerros y vertientes de agua; la que protege, cuida y hace que la tierra de sus frutos para el bienestar de las personas. En consecuencia para el hombre andino son fundamentales el principio de reciprocidad y el principio de complementariedad. Es decir, para el hombre andino nada es gratuito, si uno quiere recibir debe saber dar. Por consiguiente cuando el Phuqanchawi hace referencia a cumplir, hacer cabal una cosa con las deidades y los antepasados, ya que han sido generosos con los habitantes de Jach’a Karangas. Este cumplimiento es parte de la reciprocidad que existe entre las personas, las deidades y los antepasados que están velando por el bienestar de su pueblo.

Una vez terminada el ritual, todos bajarán al sector del Zoológico y se continua con la demostración de sus prácticas culturales y sus formas de agradecimiento a la Madre Tierra con los primeros productos recogidos de sus chacras.

CONCLUSIÓN

A manera de conclusión podemos decir que la Nación Originaria de Jach’a Karangas tiene una característica propia de celebrar el Jallupacha en la ciudad de Oruro. Este acto encierra un patrimonio religioso y cultural, que se constituye en uno de los fundamentos para el fortalecimiento de las naciones indígena originario del departamento. En este ritual se conjugan varios elementos que van desde el respeto y agradecimiento a la Pachamama por el tiempo de lluvia, y por ende de los productos agrícolas, pecuarios y el buen forraje; indica el rol de servicio de las autoridades originarias; promueve la unidad de la Nación Originaria; indica el tipo de desarrollo económico basado en el respeto a la naturaleza; fortalece la resistencia frente a la colonización; promueve la integración de los pueblos y nos muestra una nueva manera de respeto a la Madre Tierra (Pachamama).

En la simbología andina está presente el cóndor, el puma, el águila y otros animales. El puma y el cóndor son considerados como animales sagrados del Tiawanacu. Por eso en el contexto de Karangas, el Apu Mallku es el que representa la máxima autoridad y la  unidad de los pueblos. Mallku, traducido al castellano, quiere decir Cóndor. El ritual del Jallupacha es un indicativo para el fortalecimiento de la reconstitución del territorio y la restitución de sus autoridades.



Julián Arias
Programa “DIVERSIDAD” – CEPA

martes, 25 de febrero de 2014

El Anata Andina, Fiesta de Agradecimiento a la Pachamama durante el Tiempo del Jallupacha



Como cada año, la FSUTCO ha convocado a la realización de 22º Entrada del Anata andina. Su inicio se remonta al año 1993, del que participaron sólo 18 conjuntos; en tanto para la gestión anterior participaron alrededor de 100 grupos de las 16 provincias del departamento de Oruro y las representaciones de los departamentos como Potosí, Cochabamba y La Paz. Para este 2014 se prevé la participación de otros grupos que llegarían del Perú.

El Anata Andina es un espacio para demostrar su vestimenta, sus instrumentos musicales, su coreografía y su danza; además se constituye en un espacio para demostrar la riqueza de la artesanía y gastronomía andinas. Para muchas de nosotros que no conocemos ni comprendemos la riqueza cultural de los pueblos, la Entrada del Anata queda como una actividad más. Sin embargo, este evento es parte importante del tiempo del Jallupacha (tiempo de lluvias), que empieza durante el mes de noviembre y se extiende hasta el inicio de la cosecha. Es por esta razón que la música y la coreografía; la vestimenta y otras indumentarias representan a la época. Por otra parte es la época donde ya se puede disfrutar de los primeros productos de la generosidad de la Madre Tierra (papa, haba, quinua, etc.); es el tiempo de “t’ikanchar” a los animales y sus crías. En otras palabras, el campo se ha llenado de vida con las plantas y el crecimiento de los animales, gracias a la lluvia que riega los campos y alimenta los forrajes. En ese contexto los representantes de la FSUTCO, nos dicen:

El Anata tiene mucha relación con esta época del Jallupacha, pues los productos de la papa, la quinua, qañawa, amaranto y otros ya están en pleno florecimiento y para nosotros es una alegría ver así nuestros campos.”

“En este tiempo, Anata hace referencia al juego de las plantas y las crías de los animales. Es la representación de nuestra alegría por la producción agrícola; por tanto es el tiempo donde se realizan rituales de agradecimiento a la Pachamama.”

Pero no todo termina ahí, ya que todos deben retornar a sus comunidades y desde el martes de carnaval deben “cumplir con la Pachamama”. Es decir que es poco lo que vemos de las comunidades en la ciudad durante el Anata; en sus comunidades la fiesta durará toda la semana en agradecimiento a la Pachamama hasta el Domingo de Tentaciones.

Por otra parte, durante el martes de Carnaval se practicará el paquma, es decir que visitarán las chacras y luego de adornar todo un surco, se puede sacar una o dos matitas del producto sembrado; esto se debe cargar en aguayo. Posteriormente visitarán los corrales de los animales a los cuales, en sus orejas, se les pondrán lanas de colores. Según la costumbre, el que ha realizado la paquma lleva toda la plantita a su casa y lo pone sobre una mesita y la ch’alla, pidiendo a la Pachamama que el alimento no le falte y la cosecha sea fructífera para este año.

RITUAL DE PREPARACIÓN AL ANATA ANDINA

Según las costumbres, las vísperas del Anata Andina, se cumplen algunos rituales. Entre ellas está el sacrificio de una llama o un cordero, luego del sacrificio se realiza el alsa. Alsa es el recojo de los sobrantes de comida. Se corta la carne de llama para luego ser cocinado y ser compartido entre todos los presentes. Por tanto, lo que se ofrece a la Pachamama es sólo el corazón, en tanto la sangre es derramada en el lugar sagrado (wak’a) donde se ha realizado el ritual.

Este ritual es responsabilidad del Kamani. Es el encargado que tiene la misión de hacer algo en representación de las autoridades originarias, ya que con la sangre de la llama agradece a la Pachamama por todas las bendiciones. El Kamani es una persona digna, que tiene una obligación con la comunidad.

“Este sacrificio es para que todo nos vaya bien. Como estamos por iniciar el tiempo de la cosecha, todo eso está representado en esto,” se comenta.

En este ritual no puede faltar el sonido de la tarka y la moceñada que son instrumentos de la época, y sirve para dialogar con la naturaleza para llamar a la lluvia o detener la lluvia.

El que está encargado de la realización de los rituales recuerda a los aviadores (wak’as) de San Felipe y Santa Bárbara, agradeciendo por el Jallupacha, y sobre todo de agradecimiento a la Pachamama, con la demostración de sus vestimentas de baile y ritual.

Julián Arias
Programa “DIVERSIDAD” – CEPA



Programa de radio del GRUPO AMERINDIA – ORURO: “VER, JUZGAR Y ACTUAR”

Cada sábado de  hrs. 12:00 a hrs. 13:00 en Radio Pío XII – Oruro

¡Contextualízate!

miércoles, 18 de febrero de 2009

Anata Andino

El Anata es una celebración simbólica y representativa del tiempo en que los cultivos han florecido, está vinculado al trabajo agrícola de las comunidades andinas. Ello se expresa en las cargas de flores y productos que son llevados por los participantes.

Los participantes vienen de las distintas provincias del Departamento, con sus propias características en cuanto a música, baile, indumentaria, según la región. Hay que destacar la participación de las personas con doble residencia (campo – ciudad) en esta celebración, que juegan un rol muy importante en la organización de los distintos grupos participantes.

El Anata Andino, fue organizado por primera vez por la Federación Única de Trabajadores Campesinos de Oruro, manteniéndose así hasta ahora. Se ha convertido en uno de los principales atractivos que ofrece la ciudad de Oruro durante las fecha de Carnaval, aunque, por supuesto, con su propio sentido y significado relacionado con el respeto y agradecimiento hacia la “madre tierra” dentro la cosmovisión de los pueblos originarios.

El Anata Andino no escapa a la mirada de los habitantes de la ciudad de Oruro. Muchos vivimos y observamos esta celebración con diferentes enfoques: unos, con admiración y respeto; otros, con indiferencia. Sin embargo, para poder conocer un poco más de su origen conviene apuntar algunas relaciones históricas que tiene esta celebración y la trascendencia que tuvo en tiempos pasados en la región.

La celebración del “Anata” data de muchos años atrás, quizás con otros denominativos. Según algunos autores, los pueblos antiguos que habitaban esta región tenían sus propias deidades. Con el transcurrir del tiempo fueron transformándose por el efecto de migraciones. Estas últimas fueron generadas por la búsqueda de riquezas mineras, pues el trato económico y social en esta región era mejor que en Potosí.

Las tradiciones de los pueblos ancestrales, sin embargo, se van desarrollando en el entretejido social de la ciudad de Oruro, como en el caso que nos ocupa. En lugares aledaños, sin embargo, mantenían su “original” celebración – claro - con algunos cambios producidos por la dinámica cultural.

La Anata llevó su propio camino en el área “rural”, y ya en el contexto “urbano” se fue complementando con otros símbolos y sentimientos que fueron importados de otras latitudes del mundo. La espiritualidad ancestral todavía tiene una fuerte influencia en el vivir de muchos de nosotros, sino directamente, por lo menos como referente de nuestros allegados. Es normal para mucha gente realizar k’oas, y agradecer a la tierra (Pachamama), Dios o la Virgen, para que nos favorezcan en nuestros pedidos. Sentimos el reflejo de la dinámica social constante que ha estado latente en nosotros, y eso nos debe permitir acercarnos: “otros a otros”, “otros a mi”, “yo a los otros”, permitiéndonos ver que los supuestos diferentes caminos nos llevan a un solo fin como seres humanos. La necesidad de reconfortarnos espiritualmente con diferentes manifestaciones, en este caso el agradecimiento por los dones de la naturaleza, esto es “El Anata Andino”.

Marco A. Zabala M.
UNIDAD DE CULTURA – CEPA