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lunes, 22 de febrero de 2016

Encuentro Estrella del Sur

Durante el mes de enero de 2016 (18 al 22) se llevó adelante el “Primer Encuentro de Estrella del Sur”, con la participación de delegaciones de los países hermanos de Argentina, Chile, Perú y Bolivia. Mismo que  fue soñado y convocado por miembros de AMERINDIA de Chile y Bolivia; y del que participaron alrededor de 80 personas de diferentes edades, por lo que se puede decir ¡FUE UN ENCUENTRO DE INTEGRACIÓN, DE RELACIÓN INTERGENERACIONAL Y DE COMPARTIR INTERCULTURAL!, en consecuencia, podemos afirmar que Estrella del Sur es una iniciativa que busca impulsar la integración y el reconocimiento fraterno entre las diferentes generaciones de nuestros pueblos

Su organización se remonta a inicios de 2015 cuando P. Bernardino Zanella, P. Sergio Tórrez (Chile) y el Hno. Gilberto Pauwels (Bolivia), todos miembros de AMERINDIA, ven la necesidad de que las fronteras limítrofes no debieran  dividir a las poblaciones y menos aún a los jóvenes; que la sociedad que se debe construir está en base a la aceptación del OTRO, desde la diversidad cultural, política, económica y social. En ese contexto la preparación del Encuentro fue adquiriendo características propias a medida que pasaba el tiempo. El II Congreso Teológico de AMERINDIA CONTINENTAL –realizado en Brasil, en el que participaron teólogos de alto renombre como Leonardo Boff, Gustavo Gutiérrez, Víctor Codina,  además de la participación de jóvenes cercanos a la iglesia Católica, estudiantes de Filosofía y Teología–, fue otra inspiración importante como indica P. Bernardino “la teología viva no sólo lo hacen los teólogos, no solo se hace desde los libros y las facultades de teología; sino la teología parte de la vida cotidiana y más aún con la participación de jóvenes y la gente que quiere vivir su fe en el día a día, y cada uno con historias diferentes. Los jóvenes ya lo hacen porque ellos ya han sobrepasado las fronteras limítrofes de los países y eso nos ayuda a construir un mundo nuevo lleno de esperanza”.

En ese contexto AMERINDIA CONTINENTAL adquiere su relevancia. Sin embargo, por la extensión territorial, los soñadores de este Encuentro plantearon la importancia de contar con reuniones de intercambio de experiencias, reflexiones y vivencias con gente de países cercanos que comparten problemáticas similares. Así los representantes de AMERINDIA afirmaron que “es importante contar con un Encuentro del Sur de América Latina, pues nos une la historia de las dictaduras, la problemática de división territorial y de las personas a causa de las fronteras, por esto la necesidad de construir una nueva historia de integración desde la Diversidad y el Encuentro”.

Otro  aspecto a destacar de este Primer Encuentro es la importancia de reescribir la historia desde la misma vivencia de los jóvenes; en ese contexto se analizó la “historia que nos contaron”, destacándose la participación de los jóvenes que dicen a los adultos y maestros de escuelas y colegios que “cuentan historias de los pueblos con más mensajes de desencuentros que encuentros”. En ese contexto los jóvenes sueñan con construir un continente sin fronteras y con una historia compartida, sin rencores ni odios.

Sin embargo, hay cosas de la historia que no se pueden olvidar…  por ello se visitó el “Museo de las Memorias”, espacio en el que se exponen imágenes y videos de la época de la dictadura de Pinochet, en Chile. Este hecho llevó a reconocer en los jóvenes que hay historias comunes de nuestros pueblos que no deben quedar en el olvido: la desaparición y asesinato de la gente; la importancia de la construcción y fortalecimiento de la democracia lograda por la lucha de nuestros padres que “debe ser inspiración para construir un continente sin violencia”.

Se debe destacar la iniciativa  metodológica de los miembros de AMERINDIA que organizaron el evento, ya que durante todo el Encuentro no hubo exposiciones;  las dinámicas de trabajo ayudaban a los propios jóvenes a reflexionar sobre la situación política, social y económica de nuestros países; las socializaciones de los trabajos fueron  dinámicas, en algunas ocasiones a través de la danza, el teatro, el dibujo o papelógrafos.

El trabajo en grupos, en el que participaron jóvenes y adultos, marco la integración  entre géneros y generaciones. Las plenarias y  las reflexiones fueron dinámicas y ágiles; logrando realizar un flujograma que permitió asumir compromisos de vida a partir de la reconstrucción histórica y así plantear un continente de respeto a la diversidad cultural y religiosa; promoviendo la integración entre todos. En otras palabras SE CUMPLIO EXITOSAMENTE CON LOS OBJETIVOS DELENCUENTRO.

Algunos compromisos  del Encuentro:
  1. Incrementar reuniones y encuentros de integración de diferentes grupos culturales de cada país.
  2. Contar con una cuenta grupal de FACEBOOK para compartir saberes / reflexiones sobre lo que pasa en nuestros países;  el tema central sería, “UNIDOS POR EL MAR”.
  3. Contar con un programa anual de trabajo.
  4. Invitar a otros grupos a ser parte de estos encuentros.
  5. Promover una feria de integración, donde se de a conocer la diversidad cultural de nuestros países.
  6. Lugar de realización del II Encuentro: BOLIVIA
Julián Arias Carballo
Unidad de Culturas – CEPA
Amerindia Oruro

martes, 5 de noviembre de 2013

Carta al Papa Francisco: Impulsar la renovación evangélica



Querido hermano Francisco:

Desde que fuiste elegido para ser la humilde “Roca” sobre la que Jesús quiere seguir construyendo hoy su Iglesia, he seguido con atención tus palabras.

Ahora, acabo de llegar de Roma, donde te he podido ver abrazando a los niños, bendiciendo a enfermos y desvalidos y saludando a la muchedumbre. Dicen que eres cercano, sencillo, humilde, simpático… y no sé cuántas cosas más.

Pienso que hay en ti algo más, mucho más. Pude ver la Plaza de San Pedro y la Via della Conciliazione llena de gentes entusiasmadas. No creo que esa muchedumbre se sienta atraída solo por tu sencillez y simpatía.

 En pocos meses te has convertido en una “buena noticia” para la Iglesia e, incluso, más allá de la Iglesia. ¿Por qué? Casi sin darnos cuenta, estás introduciendo en el mundo la Buena Noticia de Jesús.

Estás creando en la Iglesia un clima nuevo, más evangélico y más humano. Nos estás aportando el Espíritu de Cristo. Personas alejadas de la fe cristiana me dicen que les ayudas a confiar más en la vida y en la bondad del ser humano. Algunos que viven sin caminos hacia Dios me confiesan que se ha despertado en su interior una pequeña luz que les invita a revisar su actitud ante el Misterio último de la existencia.

Yo sé que en la Iglesia necesitamos reformas muy profundas para corregir desviaciones alimentadas durante muchos siglos, pero estos últimos años ha ido creciendo en mí una convicción. Para que esas reformas se puedan llevar a cabo, necesitamos previamente una conversión a un nivel más profundo y radical.

Necesitamos, sencillamente, volver a Jesús, enraizar nuestro cristianismo con más verdad y más fidelidad en su persona, su mensaje y su proyecto del Reino de Dios.

Por eso, quiero expresarte qué es lo que más me atrae de tu servicio como Obispo de Roma en estos inicios de tu tarea.

Yo te agradezco que abraces a los niños y los estreches contra tu pecho. Nos estás ayudando a recuperar aquel gesto profético de Jesús, tan olvidado en la Iglesia, pero tan importante para entender lo que esperaba de sus seguidores. Según el relato evangélico, Jesús llamó a los Doce, puso a un niño en medio de ellos, lo estrechó entre sus brazos y les dijo: “El que acoge a un niño como este en mi nombre, me está acogiendo a mí”.

Se nos había olvidado que en el centro de la Iglesia, atrayendo la atención de todos, han de estar siempre los pequeños, los más frágiles y vulnerables. Es importante que estés entre nosotros como “Roca” sobre la que Jesús construye su Iglesia, pero es tan importante o más que estés en medio de nosotros abrazando a los pequeños y bendiciendo a los enfermos y desvalidos, para recordarnos cómo acoger a Jesús. Este gesto profético me parece decisivo en estos momentos en que el mundo corre el riesgo de deshumanizarse desentendiéndose de los últimos.

Yo te agradezco que nos llames de forma tan reiterada a salir de la Iglesia para entrar en la vida donde la gente sufre y goza, lucha y trabaja: ese mundo donde Dios quiere construir una convivencia más humana, justa y solidaria.

Creo que la herejía más grave y sutil que ha penetrado en el cristianismo es haber hecho de la Iglesia el centro de todo, desplazando del horizonte el proyecto del Reino de Dios.

Juan Pablo II nos recordó que la Iglesia no es el fin de sí misma, sino solamente “germen, signo e instrumento del Reino de Dios”, pero sus palabras se perdieron entre otros muchos discursos.

Ahora se despierta en mí una alegría grande cuando nos llamas a salir de la “autorreferencialidad” para caminar hacia las “periferias existenciales”, donde nos encontramos con los pobres, las víctimas, los enfermos, los desgraciados…

Disfruto subrayando tus palabras: “Hemos de construir puentes, no muros para defender la fe”; necesitamos “una Iglesia de puertas abiertas, no de controladores de la fe”; “la Iglesia no crece con el proselitismo, sino por la atracción, el testimonio y la predicación”. Me parece escuchar la voz de Jesús que, desde el Vaticano, nos urge: “Id y anunciar que el Reino de Dios está cerca”, “id y curad a los enfermos”, “lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis”.

Te agradezco también tus llamadas constantes a convertirnos al Evangelio. Qué bien conoces a la Iglesia. Me sorprende tu libertad para poner nombre a nuestros pecados. No lo haces con lenguaje de moralista, sino con fuerza evangélica: las envidias, el afán de hacer carrera y el deseo de dinero; “la desinformación, la difamación y la calumnia”; la arrogancia y la hipocresía clerical; la “mundanidad espiritual” y la “burguesía del espíritu”; los “cristianos de salón”, los “creyentes de museo”, los cristianos con “cara de funeral”.

 Te preocupa mucho “una sal sin sabor”, “una sal que no sabe a nada”, y nos llamas a ser discípulos que aprenden a vivir con el estilo de Jesús.

No nos llamas solo a una conversión individual. Nos urges a una renovación eclesial, estructural. No estamos acostumbrados a escuchar ese lenguaje. Sordos a la llamada renovadora del Vaticano II, se nos ha olvidado que Jesús invitaba a sus seguidores a “poner el vino nuevo en odres nuevos”.

Por eso, me llena de esperanza tu homilía de la fiesta de Pentecostés: “La novedad nos da siempre un poco de miedo, porque nos sentimos más seguros si tenemos todo bajo control, si somos nosotros los que construimos, programamos y planificamos nuestra vida, según nuestros esquemas, seguridades y gustos… Tenemos miedo a que Dios nos lleve por caminos nuevos, nos saque de nuestros horizontes, con frecuencia limitados, cerrados, egoístas, para abrirnos a los suyos”.

Por eso nos pides que nos preguntemos sinceramente: “¿Estamos abiertos a las sorpresas de Dios o nos encerramos con miedo a la novedad del Espíritu Santo? ¿Estamos decididos a recorrer los caminos nuevos que la novedad de Dios nos presenta o nos atrincheramos en estructuras caducas, que han perdido la capacidad de respuesta?”. Tu mensaje y tu espíritu están anunciando un futuro nuevo para la Iglesia.

Quiero acabar estas líneas expresándote humildemente un deseo. Tal vez no podrás hacer grandes reformas, pero puedes impulsar la renovación evangélica en toda la Iglesia. Seguramente, puedes tomar las medidas oportunas para que los futuros obispos de las diócesis del mundo entero tengan un perfil y un estilo pastoral capaz de promover esa conversión a Jesús que tú tratas de alentar desde Roma.

Francisco, eres un regalo de Dios. ¡Gracias!

José Antonio Pagola
Sacerdote y teólogo

Fuente: Nº 2.863 de Vida Nueva.

martes, 11 de junio de 2013

Misa-y-Salud por el Dia del Medio Ambiente



El día 5 de junio de 2013 se celebró una misa de salud por la madre tierra. La celebración se realizó en el Santuario del Socavón, presidida por el P. Omar Leiva, OSM y concelebrada por el P. Luciano Lachance, OMI. Durante el rito penitencial se pidió perdón a Dios, perdón por dañar su creación y herir al medio ambiente con nuestras actitudes irresponsables y  falta de voluntad política de nuestras autoridades, políticas municipales y departamentales. De la misa participaron representantes de instituciones como el CEPA, LIDEMA, CORIDUP,  JARAÑA, SANTUS MARKA T`ULA, el Centro Mariano, Red Pio XII, CAEP, Movimiento Franciscano de Justicia y Paz y estudiantes de algunos establecimientos de nuestra ciudad, entre ellos Bolivia Japón.

¿Misa de salud o misa-y-salud?
A simple vista, estas palabras parecen tener el mismo significado. Las familias, al acercarse a una iglesia católica, solicitan la celebración de una “misa-y-salud” y en consecuencia y concordancia con los sacramentos, el secretario o secretaria inscribe para el solicitante una misa de salud y la celebración se la realiza a través de una misa o simplemente una liturgia de la palabra.

Para el mundo andino, esta celebración es muy importante ya que esa celebración no necesariamente tiene que ver con la sanación de una enfermedad, sino lo que se pretende es cambiar la dirección de la “suerte” del que es llevado a “misa-y-salud” y goce de bendiciones y abundancia. Para la realización de esta celebración se nombra un padrino con bastante anterioridad. Este es el encargado de pagar por la inscripción de la misa y además tiene la responsabilidad de comprar ropa nueva (como para el bautizo). En tanto la familia del que recibirá la misa-y-salud prepara abundante comida y bebida para los invitados quienes llegan con regalos o “t’ipar” (prender) dinero, al agasajado.  Al salir de la misa hay abundante mixtura y el padrino regala al ahijado una vela para indicarle la luz de su nuevo caminar. Como de costumbre, al momento de abrazar y desear felicidades, se dice que sea en buena hora.

La misa-y-salud es destinada a las personas que no les va bien en la vida o a las que retornan del cuartel. En el área rural se ofrece al día siguiente del matrimonio para pedir bendiciones y abundancia en el hogar. Por lo que podemos decir que misa-y-salud no sólo la recibe una persona enferma, sino que también aquellos que “tienen mala suerte o frecuentemente les va mal en la vida” y por tanto con esta celebración podrán vencer esos obstáculos y salir adelante en beneficio de sí mismo y de sus familiares. Como traducción aproximada de esta palabra, podría tener relación con misay: v.tr.
  ganar; vencer; competir; triunfar (http://aulex.org/qu-es/?busca=misay) Lo que se busca con esta celebración es la solidaridad y el compromiso de apoyo hacia la persona que recibe esta bendición. A los familiares “se les exige asumir su responsabilidad” para que el joven o la joven “salga adelante en la vida”.

¿Qué significado tiene la misa-y-salud por el medio ambiente?
Durante la misa, el P. Omar, haciendo referencia a la lectura del Génesis, nos recordó que el hombre es parte de la tierra, porque Dios creó al hombre de esta tierra. Nos recordó que el ser humano es parte de este planeta y que la tierra está viva. Por tanto, la responsabilidad del ser humano es agradecer a Dios por su creación. Nos invitó a asumir nuestra responsabilidad frente al daño que continuamente le hacemos a la madre tierra con la basura y la contaminación de las aguas.

En el momento del ofertorio se presentaron los frutos que la misma madre tierra ha producido en esta época: papa, oca, haba, quinua y otros. Se puede decir que, después de haber pedido perdón por nuestra falta de respeto en el manejo de los recursos naturales, este acto tuvo dos significados importantes: una de agradecer a la madre tierra por los productos que nos otorgó generosamente y dos como un acto de compromiso de que gracias a una producción compartida vamos a acabar con el hambre en nuestro planeta. En ese contexto se compartió un aptapi (comida comunitaria y solidaria) entre todos los invitados.

¿Cómo cambiar la suerte de nuestro planeta? Es que todos, hombres y mujeres, debemos sentirnos parte de esta creación y asumir que el bienestar de nuestro planeta es responsabilidad nuestra. Quien va a ganar no sólo es la tierra, sino también el ser humano mismo, ya que lo que produzca la tierra y el agua, será para el bien de la humanidad en el presente y el bien de las generaciones futuras.

Julián Arias Carballo
CEPA – LIDEMA

viernes, 12 de agosto de 2011

Diversidad religiosa en una sociedad cambiante

Alicia: Uno de los fenómenos remarcables en nuestra sociedad, es que la diversidad religiosa es cada vez más grande. Hay personas y grupos que se dirigen a lo que consideran su Dios o lo divino o sagrado de muchas maneras, a veces bastante extravagantes. ¿Cómo se puede explicar esta diversidad creciente?

Gilberto: Si. Esta diversidad está creciendo en todo el mundo y concretamente también en nuestro departamento. Ya entre los que se identifican como seguidores de Cristo, hay muchas diferencias, sobre todo entre y en las iglesias evangélicas. En la actitud frente a las expresiones religiosas andinas, la política, la naturaleza, la problemática económica y social, la salud y la muerte, etc... sobre cualquier tema humana, se puede encontrar las posiciones más diversas. Y de alguna manera constatamos lo mismo en la iglesia católica; existe una riqueza muy grande de expresiones y compromisos como resultado de su larga historia en situaciones particulares y entre tantos pueblos con culturas propias. Este no debe asustarnos. La iglesia se puede comparar con un florero con flores de toda clase de colores, formas y tamaños. Es parte de su identidad eclesial. Formamos un solo cuerpo con, por ejemplo, los ojos que son tan diferentes de los pies, pero se necesitan mutuamente. Lo importante es no excluir a nadie por resaltar uno o otro aspecto del mensaje del Evangelio o por acentuar uno u otro valor humano.

Alicia: Además existen una serie de convicciones y prácticas que no son de origen cristiano y que aparentemente están ganando mayor aceptación e influencia. Algunas pertenecen a los pueblos originarios. Otras llegaron después del cristianismo, de las cuales la mayoría han sido importadas recientemente.

Gilberto: Efectivamente. La vivencia religiosa en el mundo finalmente es todo un jardín. Sabemos que la historia y las experiencias religiosas de los pueblos andinos son únicas en el mundo. Su búsqueda y sus encuentros con el mundo divino son de una riqueza extraordinaria y están muy ligados a los acontecimientos de la vida diaria.

Pero, por el otro lado, el mundo andino nunca ha sido un recinto cerrado. Aprovechando la gran diversidad ecológica del continente, han sido pueblos que siempre llevaron y trajeron rasgos culturales y toda clase de productos por todas partes. Es además una herencia de la política poblacional en el reino de los Incas, caracterizada por toda clase de intercambios y migraciones. Pero sí, es verdad que la globalización ha intensificado estos procesos de cambio y diversificación.

Actualmente son tan fuertes las transformaciones, que se habla de una crisis. Muchos investigadores, políticos y dirigentes indican que la crisis en la iglesia católica se debe a equivocaciones y debilidades históricas y actuales y a la falta de fidelidad a su misión y al mensaje del Evangelio. En parte tienen razón. Pero también es verdad que se trata de un proceso generalizado en el mundo y en muchas agrupaciones religiosas. Lo que pasa es que se está buscando un nuevo papel para las religiones en las sociedades cambiantes.

Alicia: ¿Cuál podría ser este nuevo papel? ¿Dónde se está buscando? y ¿Quiénes están trabajando en eso?

Gilberto: Sabemos muy poco de eso. Son iniciativas muy de base. Aquí tengo que confesar una doble decepción. Los investigadores y los trabajadores sociales muchas veces no se dan cuenta de la importancia de las prácticas y convicciones religiosas, de ritos y mitos en las comunidades y grupos con quienes trabajan. Tal vez es por estar encerrados ellos mismos en su propio mundo a veces bastante secularizado, que subestiman los efectos y el impacto que puede tener la dimensión religiosa en procesos de liberación y de desarrollo. No se puede entender lo que es "identidad étnica"; "interculturalidad"; "descolonización"; "vivir bien"; producción endógena"; “plurinacionalidad"; "madre tierra", ... en el mundo originario y la sociedad actual, sin hacer referencia a las religiones.

Y mi decepción va, en segundo lugar, a las iglesias. Parecen tan preocupadas de su propia sobrevivencia o crecimiento, que olvidan reflexionar sobre el rol que juegan y pueden jugar en la sociedad. Se comportan como víctimas de lo que les viene de afuera, en vez de ser protagonistas de los procesos de cambios que vive la sociedad. Parecen querer olvidar los aportes históricos que han tenido. Están más preocupadas en justificar las fallas del pasado que en colocarlas en su contexto histórico, reconocerlas, corregirlas y liberarse de ellas.

Alicia: Si entiendo bien, en tu opinión, lo que falta es investigación y reflexión sobre el papel de los grupos religiosos en la sociedad y sobre la manera que interactúan entre ellos.

Gilberto: Si, pero a condición que no se queda a nivel académico y teórico. El punto de partida debe ser la vivencia concreta y cotidiana del pueblo y la finalidad debe ser: conocer para transformar. Para las religiones este cambio significa: convencer en vez de imponer; menos poder y más autoridad moral; más servicio; más acompañar y orientar que obligar y prohibir. Menos miedo y más confianza.

Alicia: Actualmente se dice que la influencia de las iglesias y los líderes religiosos se está debilitando en la sociedad. Las decisiones vitales se toman y se ejecutan en otras partes. En la Iglesia decimos que está creciendo la brecha entre fe y vida,…

Gilberto: Si y no. Mi pregunta inicial siempre es: ¿A base de qué las personas, familias, comunidades, toman decisiones? Si somos sinceros debemos reconocer que para mucha gente no es únicamente a base de criterios técnicos, económicos o políticos, sino que las decisiones están muy influenciadas por las relaciones con "poderes sobrenaturales" digamos, que prometen beneficios, amenazan con castigos, alertan sobre peligros o crean oportunidades.

Los “mensajes” se presentan mediante señales en la naturaleza o la vida social, por consejos de líderes religiosos, revelaciones, ritos, mitos, oraciones, creencias, sueños, etc,... Si estos fenómenos son las bases reales de muchas decisiones, a veces de vital importancia, se deben tomar en cuenta muy seriamente. Si ignoramos estas realidades, en vano vamos a elaborar una serie de políticas públicas, estrategias y recomendaciones técnicas para promover el desarrollo o, -como se dice actualmente-, para construir el "vivir bien".

Alicia: Y la diversidad, la división en tantos grupos, ¿favorece o es un obstáculo para eso?

Gilberto: La diversidad es un hecho y un derecho. El desafío está en trabajar juntos, a partir de la diversidad cultural y religiosa existente, para enfrentar los grandes problemas de la sociedad.

Alicia Cuiza Churqui

Unidad de Formación y Comunicación - CEPA

La diversidad es un hecho y un derecho

Diversidad religiosa en una sociedad cambiante

Alicia: Uno de los fenómenos remarcables en nuestra sociedad, es que la diversidad religiosa es cada vez más grande. Hay personas y grupos que se dirigen a lo que consideran su Dios o lo divino o sagrado de muchas maneras, a veces bastante extravagantes. ¿Cómo se puede explicar esta diversidad creciente?


Gilberto: Si. Esta diversidad está creciendo en todo el mundo y concretamente también en nuestro departamento. Ya entre los que se identifican como seguidores de Cristo, hay muchas diferencias, sobre todo entre y en las iglesias evangélicas. En la actitud frente a las expresiones religiosas andinas, la política, la naturaleza, la problemática económica y social, la salud y la muerte, etc... sobre cualquier tema humana, se puede encontrar las posiciones más diversas. Y de alguna manera constatamos lo mismo en la iglesia católica; existe una riqueza muy grande de expresiones y compromisos como resultado de su larga historia en situaciones particulares y entre tantos pueblos con culturas propias. Este no debe asustarnos. La iglesia se puede comparar con un florero con flores de toda clase de colores, formas y tamaños. Es parte de su identidad eclesial. Formamos un solo cuerpo con, por ejemplo, los ojos que son tan diferentes de los pies, pero se necesitan mutuamente. Lo importante es no excluir a nadie por resaltar uno o otro aspecto del mensaje del Evangelio o por acentuar uno u otro valor humano.

Alicia: Además existen una serie de convicciones y prácticas que no son de origen cristiano y que aparentemente están ganando mayor aceptación e influencia. Algunas pertenecen a los pueblos originarios. Otras llegaron después del cristianismo, de las cuales la mayoría han sido importadas recientemente.


Gilberto:
Efectivamente. La vivencia religiosa en el mundo finalmente es todo un jardín. Sabemos que la historia y las experiencias religiosas de los pueblos andinos son únicas en el mundo. Su búsqueda y sus encuentros con el mundo divino son de una riqueza extraordinaria y están muy ligados a los acontecimientos de la vida diaria.

Pero, por el otro lado, el mundo andino nunca ha sido un recinto cerrado. Aprovechando la gran diversidad ecológica del continente, han sido pueblos que siempre llevaron y trajeron rasgos culturales y toda clase de productos por todas partes. Es además una herencia de la política poblacional en el reino de los Incas, caracterizada por toda clase de intercambios y migraciones. Pero sí, es verdad que la globalización ha intensificado estos procesos de cambio y diversificación.

Actualmente son tan fuertes las transformaciones, que se habla de una crisis. Muchos investigadores, políticos y dirigentes indican que la crisis en la iglesia católica se debe a equivocaciones y debilidades históricas y actuales y a la falta de fidelidad a su misión y al mensaje del Evangelio. En parte tienen razón. Pero también es verdad que se trata de un proceso generalizado en el mundo y en muchas agrupaciones religiosas. Lo que pasa es que se está buscando un nuevo papel para las religiones en las sociedades cambiantes.


Alicia:
¿Cuál podría ser este nuevo papel? ¿Dónde se está buscando? y ¿Quiénes están trabajando en eso?

Gilberto: Sabemos muy poco de eso. Son iniciativas muy de base. Aquí tengo que confesar una doble decepción. Los investigadores y los trabajadores sociales muchas veces no se dan cuenta de la importancia de las prácticas y convicciones religiosas, de ritos y mitos en las comunidades y grupos con quienes trabajan. Tal vez es por estar encerrados ellos mismos en su propio mundo a veces bastante secularizado, que subestiman los efectos y el impacto que puede tener la dimensión religiosa en procesos de liberación y de desarrollo. No se puede entender lo que es "identidad étnica"; "interculturalidad"; "descolonización"; "vivir bien"; producción endógena"; “plurinacionalidad"; "madre tierra", ... en el mundo originario y la sociedad actual, sin hacer referencia a las religiones.

Y mi decepción va, en segundo lugar, a las iglesias. Parecen tan preocupadas de su propia sobrevivencia o crecimiento, que olvidan reflexionar sobre el rol que juegan y pueden jugar en la sociedad. Se comportan como víctimas de lo que les viene de afuera, en vez de ser protagonistas de los procesos de cambios que vive la sociedad. Parecen querer olvidar los aportes históricos que han tenido. Están más preocupadas en justificar las fallas del pasado que en colocarlas en su contexto histórico, reconocerlas, corregirlas y liberarse de ellas.


Alicia:
Si entiendo bien, en tu opinión, lo que falta es investigación y reflexión sobre el papel de los grupos religiosos en la sociedad y sobre la manera que interactúan entre ellos.

Gilberto: Si, pero a condición que no se queda a nivel académico y teórico. El punto de partida debe ser la vivencia concreta y cotidiana del pueblo y la finalidad debe ser: conocer para transformar. Para las religiones este cambio significa: convencer en vez de imponer; menos poder y más autoridad moral; más servicio; más acompañar y orientar que obligar y prohibir. Menos miedo y más confianza.

Alicia: Actualmente se dice que la influencia de las iglesias y los líderes religiosos se está debilitando en la sociedad. Las decisiones vitales se toman y se ejecutan en otras partes. En la Iglesia decimos que está creciendo la brecha entre fe y vida,…

Gilberto: Si y no. Mi pregunta inicial siempre es: ¿A base de qué las personas, familias, comunidades, toman decisiones? Si somos sinceros debemos reconocer que para mucha gente no es únicamente a base de criterios técnicos, económicos o políticos, sino que las decisiones están muy influenciadas por las relaciones con "poderes sobrenaturales" digamos, que prometen beneficios, amenazan con castigos, alertan sobre peligros o crean oportunidades.

Los “mensajes” se presentan mediante señales en la naturaleza o la vida social, por consejos de líderes religiosos, revelaciones, ritos, mitos, oraciones, creencias, sueños, etc,... Si estos fenómenos son las bases reales de muchas decisiones, a veces de vital importancia, se deben tomar en cuenta muy seriamente. Si ignoramos estas realidades, en vano vamos a elaborar una serie de políticas públicas, estrategias y recomendaciones técnicas para promover el desarrollo o, -como se dice actualmente-, para construir el "vivir bien".


Alicia:
Y la diversidad, la división en tantos grupos, ¿favorece o es un obstáculo para eso?


Gilberto: La diversidad es un hecho y un derecho. El desafío está en trabajar juntos, a partir de la diversidad cultural y religiosa existente, para enfrentar los grandes problemas de la sociedad.


Alicia Cuiza Churqui

Unidad de Formación y Comunicación - CEPA

La diversidad es un hecho y un derecho