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martes, 28 de marzo de 2017

Mujer, que trabajo de la vida

Estamos frente al día internacional de la mujer trabajadora, rememorando a las mujeres que murieron defendiendo sus derechos laborales. La definición del término trabajorefiere al “conjunto de actividades que son realizadas con el objetivo de alcanzar una meta, la solución de un problema o la producción de bienes y servicios para atender las necesidades humanas. Siendo concebido como uno de los tres factores de producción, junto con la tierra y el capital”.

Qué bueno que las mujeres, empleadas y trabajadoras podamos tener unas horas de “descanso” aunque sea, simbólico. Sin embargo, hay mujeres, niñas y adultas que ponen el hombro a la vida y que jamás, serán reconocidas. Para pensar en ellas, compartir unos breves testimonios, que como “ventanas” nos muestran esa diversidad de realidades. Donde cada palabra, nos lleva a un momento difícil, doloroso, solidario, solitario y sobretodo valeroso y comprometido con la vida,de dos mujeres del pueblo Uru. Aunque sus historias, nos hablan de más mujeres.

“Hemos quedado huérfanos, mi hermano, yo y mi hermanita. Mi papá pescaba en el lago Poopo y mi mamá murió cuando el camión donde llevaba pescado para la venta, se volcó.De ahí, yo me quede con mi hermanita de meses, no quería comer nada. Lloraba nomás. Así, mi papá se lo regaló a unaseñora, como seguía llorando se lo devolvió. De ahí, mi papá se hizo de otra mujer y nosotros nos fuimos por nuestro lado. Mi hermano se fue a Santa Cruz, yo me fui a Challapata a trabajar con el ganado. Mi hermanita nomás, me daba pena. Tan chiquitita, se quedó.

Mi hermano tenía doce, yo tenía nueve así me fui a pastorear al lado de Challapata. Mi papá lo vendió la casa y se fue al otro lado del pueblo. ¿A la escuela?. No pues, yo fui a trabajar.

Ahora, que el lago no hay. Para sobrevivir, en sí, de verdad estamos tristes. No sabemos de dónde sacar nuestros recursos para mantener a nuestros hijos. La alimentación, por ese, es el motivo de la migración de las comunidades. Esas cosas, lo más afectado que nos ha dejado el lago Poopo. 

En dos oportunidades nos ha hecho llegar Defensa Civil, no sé cómo se puede hacer esto, ¿no?. Entonces,los hermanos piden a gritos que caiga la lluvia. Qué regrese el lago. No sabemos de dónde poder, darle(s) el plato de comida a nuestros hijos”. 

Se afirma que el trabajo da posibilidades a los hombres y las mujeres para lograr sus sueños, alcanzar sus objetivos;haciendo que propongan, desarrollen y mejoren sus habilidades. Enseña –dicen- a vivir y compartir con otras personas y con sus diferencias, a desarrollar conciencia y a pensar en el equipo y no solo en uno mismo, de eso saben muchísimo las mujeres, las madres y las compañeras. Al ser una forma de expresión y de afirmación de la dignidad personal, el trabajo femenino necesita el apoyo, el impulso de oportunidades reales a partir de la generación de un trabajo digno y seguro. Que garantice una vida también digna.

“El (su esposo) está enfermo, tuberculosis, han dicho en el hospital de Challapata. Ha tenido que dejar de hacer la vivienda, aunque el plazo ya ha pasado. Así se quedará. Nos hemos venido a Machacamarca, donde mi mamá. Con las wawas más. El chiquitito tiene seis meses.

Así se está (el esposo), sin fuerzas, nada. No quiere comer, al caminar se cansa. Agua nomás bota, transpirando, así. Yo no trabajaba, pero ahora. Qué voy hacer. El chiquitito nomás. En el hospital, no le han querido internar, el tratamiento tiene que seguir, así han dicho. Igual en Machacamarca. Dan suplemento alimenticio, sí. Una leche dan. Con eso, cómo se va a sanar. Pero vienen a controlarle, seguido. Así estamos. Para venir a Oruro, sólo se queda con las wawas. Una tiene seis, el otrito tres. En año nuevo, he ido a vender a Poopo, salchipapas, qué más. Mientras tanto, mis wawas con él nomás. Mis hermanitas, mi mamá también han ido a venderse. Ahora ya está mejorando. Cuando sane, un cuartito más se lo hará para mi mamá”. 

Qué más se podría argumentar a éstos testimonios de mujeres luchadoras, de mujeres trabajadoras. Que se ganan y conquistan su propio espacio. Un espacio que sigue estando marginal, a soluciones reales a sus problemas también reales. 

A soluciones que no llegan a pesar de inversiones, que no garantizan empleo, que no garantizan medios (tierra) de subsistencia, especialmente para el pueblo y las mujeres Uru, y para el sin fin de mujeres de las áreas rurales y periurbanas que en lo cotidiano no siempre cuentan con el respeto y la consideración de los demás. Cuando por las calles ofertan desde su vejez, su discapacidad, hasta los infaltables chicles, juguitos y frutas. 

Ojalá que cuando nos quiten el paso en una acera, pensemos “que es su trabajo”, ese con el cual garantizan una comida, un techo. Ese con el cual, cada mujer, se dignifica y asegura la vida de los suyos.


Un muy buen día de la mujer trabajadora.

Ruth Carol Rocha Grimoldi
UNIDAD DE CULTURAS - CEPA

jueves, 16 de octubre de 2014

El agua y la tierra en el pensamiento de las “warmis”. Un diálogo colectivo en Llapallapani y Pacopampa

La comunidad de Llapallapani se encuentra en la jurisdicción del Municipio de Huari, es parte del milenario pueblo originario Uru del lago Poopó, junto a las comunidades de Vilañique y Puñaca Tinta María; Llapallapani tiene una organización política que se basa en el sistema de autoridades originarias. La comunidad de Pacopampa, se halla en el Municipio de Machacamarca, su población es quechua y está organizada a partir del sindicato agrario.

Ambas comunidades tienen una relación estrecha con el agua y la tierra. En Llapallapani, las familias se dedican básicamente a la actividad de la pesca y a la producción de quinua en baja escala, y en menor proporción a la caza y la artesanía; en cada una de estas actividades intervienen los miembros de la familia, aunque las mujeres realizan mayormente tareas agrícolas y artesanales. En Pacopampa, la actividad agrícola se centra principalmente en la ganadería y en la producción de algunos cultivos; en ambas actividades productivas se advierte la intervención de todos los miembros de la familia, cuyas tareas son: cría del ganado, manejo del agua de riego y de uso doméstico, siembra y cosecha de cultivos.

La participación de las mujeres en estas actividades permite que tengan un contacto cotidiano con el agua, tanto para el uso doméstico como para el riego y el consumo animal. En Llapallapani, por tratarse de una comunidad Uru de pescadores, cazadores y recolectores ancestrales, la relación de las mujeres con el agua tiene un sentido más profundo, puesto que están muy vinculadas a los recursos lacustres que son parte de la economía y régimen alimenticio de sus hogares. En Pacopampa, el contacto con el agua es cotidiano debido a la actividad agrícola, pero para las mujeres se resume principalmente a las tareas domésticas; mientras, el varón es el que se relaciona con el agua para riego y, generalmente, es elegido como “Juez de Agua” para realizar gestiones  ante las instituciones públicas y privadas.

A pesar de estas diferencias en las actividades productivas, ambas comunidades  comparten un problema común: la contaminación del agua. En Llapallapani el lago Poopó sufre alteraciones en sus sistemas de vida por la presencia de residuos mineralógicos. En Pacopampa, el río San Juan de Sora Sora que pasa cerca de la comunidad, recibe también  residuos sólidos que dañan su estado natural. Ante esta realidad, son las mujeres que intensifican sus actividades para compensar el deterioro del ciclo productivo de la comunidad. Las mujeres de Llapallapani, ante la reducción del pescado, participan también dentro el proceso de producción de quinua; esto deriva también en la percepción de las mujeres sobre conflictos relativos a la tenencia de la tierra, que constituye uno de los problemas internos comunales más relevantes en la actualidad. En Pacopampa, donde la contaminación es la preocupación cotidiana, las mujeres son las que realizan un seguimiento diario al funcionamiento de los destiladores solares, para la obtención de agua limpia que será utilizada para el consumo de la familia; también participan en procesos de incidencia ante las autoridades estatales, pero nunca son elegidas como Juezas de Agua en el sindicato.

Estas percepciones son el resultado de un diálogo colectivo en las dos comunidades, donde el tema del agua y de la tierra penetra en el pensamiento de las mujeres, ya que ambos recursos son fundamentales para el sustento diario de sus familias, por lo que ellas se sienten muy preocupadas con la situación y estado en que se encuentran estos recursos. No obstante, también  sienten que están invisibilizadas, ya que sus opiniones y demandas no suelen tomarse en cuenta al momento de buscar soluciones y tomar decisiones, tanto en instancias comunales y locales, como regionales y nacionales. Sería importante reflexionar sobre estos temas, ya que la atención a las demandas específicas de las mujeres, no solo contribuirían a dar soluciones a los problemas con los recursos agua y tierra, sino que en sentido más amplio,  podría reducir las desigualdades e inequidades de género.

Ruth Vilches Torrejón
Unidad de Formación y Comunicación - CEPA

viernes, 23 de mayo de 2014

El Organo Legislativo del Municipio de Santiago de Huari incorpora una Concejala Uru de Llapallapani



El día 14 de abril de 2014, en estrados judiciales de la localidad de Challapata, fue posesionada la hermana Juana Choque H. (nacida en la comunidad de Llapallapani en fecha 30 de mayo de 1968), como Concejala del Órgano Legislativo del Municipio de Santiago de Huari, Provincia Sebastián Pagador, Departamento de Oruro.

Por primera vez, el Municipio de Santiago de Huari incorpora en su cuerpo legislativo a una mujer indígena originaria Uru de Llapallapani, dependiente de la Circunscripción Especial de la Nación Uru, quien asume el cargo de Concejala Titular del Municipio de Santiago de Huari a partir del miércoles 14 de abril del presente año, luego de que el titular renunció voluntariamente al cargo de Concejal por acuerdos firmados entre las comunidades que componen el Distrito Municipal.

Lo primero que se hizo, fue aguardar la renuncia del Concejal Titular ante el Concejo correspondiente, para que esta instancia legislativa considere la renuncia voluntaria recepcionada. Aceptada la renuncia a través de una resolución y de acuerdo a normas y reglamentos internos, se hizo una invitación a la hermana indígena originaria Juana para conformar y ser parte del Concejo, para lo cual tuvo que reunir una serie de requisitos que exige nuestra normativa legal como: certificado de antecedentes del REJAF; declaración jurada de bienes y servicios y certificado de antecedentes de la Contraloría General del Estado Plurinacional, documentos que  fueron presentados con un memorial ante el Juez de Sentencia de la localidad de Challapata, solicitando su posesión como Concejal, conforme establece el Artículo 7° de la Ley de Gobiernos Autónomos Municipales No 482 del 9 de enero del 2014, que a la letra expresa: “Las Concejalas y los Concejales, la Alcaldesa o el Alcalde, tomarán posesión de sus cargos en acto público y ante la máxima autoridad de la Jurisdicción Ordinaria que ejerza competencia en el Municipio por el que fueron elegidos, o ante la autoridad de la Jurisdicción Ordinaria más cercana al Municipio”.

De esta manera, los Concejales del Municipio de Santiago de Huari, acatando los acuerdos firmados, usos, costumbres, leyes nacionales y municipales y sobre todo los principios fundamentales de las Naciones Pueblos Indígenas Originarios, demostraron respeto a los Derechos de participación del Pueblo Uru de Llapallapani del Lago Poopó.  Por esta actitud demostrada por sus vecinos, los hermanos Urus de LLapallapani mostraron conformidad y alegría al ver que uno de sus miembros ha sido tomada en cuenta como representante del órgano legislativo de su Municipio.

Pensamos que ésta es la forma de trato que merecen los Urus del Lago Poopó, a nivel nacional y departamental, como Nación Pueblo Indígena Originario en situación de alta vulnerabilidad, amparada por la Ley No. 450, del 4 de diciembre de 2013.

Apolinar Flores
Asesor Jurídico de la Nación Originaria Uru
CEPA

martes, 11 de febrero de 2014

La contaminacion minera desde la percepción de las mujeres de la comunidad de Vilañique de la nación uru del lago Poopó.



La comunidad de Vilañique es una de las tres comunidades de la nación de los Urus del Lago Poopó; se asienta en el municipio de Challapata. Sus características territoriales y de acceso a la tierra tienen una particularidad, siendo que los pobladores por esencia han sido y son pescadores. Se encuentran asentados en las orillas del lago Poopó. La práctica de la actividad agrícola se manifiesta en muy poca escala. Por sus rasgos culturales,  y por ser un pueblo minoritario muy diferente al pueblo aymara, han soportado una fuerte discriminación en todo ámbito.  En la actualidad, también se ven afectados por la contaminación del lago Poopó, cuyas aguas están expuestas a una alteración en  su composición  natural por la presencia de elementos nocivos generados por las operaciones mineras que trabajan cerca del  lago. 

Para comprender de cerca esta realidad y conocer la percepción de la problemática ambiental en la comunidad, se ha compartido un intercambio de vivencias y experiencias desde su cotidianeidad, en un  conversatorio colectivo llevado a cabo en la comunidad. Fue en ese espacio que las mujeres (madres, hermanas e hijas)  expresaron que los efectos de la contaminación minera la perciben ellas con mayor fuerza. Son ellas las que cotidianamente utilizan el agua para las actividades domésticas y agrícolas, tanto en la preparación diaria de los alimentos para la familia como en el uso para los animales. Por otro lado, se han referido a la atención de las autoridades, manifestando que el Gobierno Autónomo Municipal  de Challapata no tiene políticas públicas integrales dirigidas al tema de medio ambiente, quiere decir; no logran encontrar soluciones a esta problemática con la participación directa de la población afectada por este tipo de contaminación.

Concluyó el conversatorio con expresiones manifiestas de las mujeres de la comunidad. Ellas consideran que es difícil construir el Vivir Bien en su comunidad por muchas razones: entre ellas, las amenazas por los efectos del cambio climático y de la contaminación minera al agua, a la tierra de cultivo, a su biodiversidad  y a su territorio; como también por una sistemática reducción de su territorio. Por otro lado, la falta de voluntad de las autoridades municipales no permite alcanzar una  participación plena en los procesos de planificación, sobre todo de las mujeres.

A pesar de esa realidad percibida por las mujeres de la comunidad, existe una  intención y  un sentimiento colectivo de generar procesos de incidencia en el tema ambiental, con el objetivo de reducir los índices de contaminación minera; superar la discriminación social, cultural, étnica del pueblo de los Urus del lago Poopó; como también disminuir las brechas de desigualdad entre hombres y mujeres.

Ruth Vilches
Unidad de Justicia Socio Ambiental - CEPA