lunes, 16 de julio de 2012

CORIDU exige plan de emergencia para zonas contaminadas



Las comunidades afectadas por la contaminación minera agrupados en La Coordinadora en Defensa del Río Desaguadero Lagos Uru- Uru y Poopó (CORIDUP), dan plazo al ministerio de medio ambiente, hasta el 20 de julio, para que emita un plan de emergencia, como se había definido en la evaluación de las segundas mesas de trabajo realizada en el mes de mayo.

Tal como fue acordado entre la gobernación de Oruro y el Ministerio de Medio Ambiente, el mencionado plan de emergencia, servirá para atender de manera inmediata a las comunidades más afectadas por la contaminación, mientras se trabaja en la aplicación del decreto supremo 0335, que declara situación de emergencia ambiental a los municipios de Machacamarca, Poopó, El Choro y Huanuni. Este plan debe atender a aquellas comunidades que atraviesan una situación crítica, principalmente por la escasez de agua.

El pasado 12 de julio, en una reunión ampliada de la dirigencia de la CORIDUP, se resolvió fijar el plazo hasta el día 20 del mes de julio, de lo contrario se acudirán a las medidas de presión, “si nosotros no presionamos las autoridades no hacen nada” dijo Ángel Flores Vicepresidente de la CORIDUP, por su parte Herminia Choque Secretaria de Conflictos expresó, “ hasta cuándo vamos a estar con este problema, hasta cuándo vamos a esperar, a mi me duele ver que mis animales estén muriendo”, dijo la dirigente con lágrimas en los ojos.

Este plan debió ser presentado el día 11 de julio, sin embrago no hay ningún avance por parte del gobierno, por lo que las comunidades afectadas hicieron conocer su molestia.
 
Según el Viceministerio de Defensa Civil, cerca a tres mil familias están afectadas por la contaminación minera en solo cuatro municipios, que requieren inmediata atención.

Otro de los acuerdos fue que, los recursos del programa Cuenca Poopó, sean reorientados a atender las necesidades urgentes de estas zonas contaminadas, acuerdo que hasta el momento no tiene avance.

Franz Zunagua Gonzales
Unidad de Justicia Socio Ambiental- CEPA

La Contaminación también afecta a las culturas de los pueblos



La contaminación, efecto del extractivismo, no solo está afectando al medio ambiente,  sino también a las culturas de los pueblos, debido a que con el tiempo las costumbres no pueden ser practicadas como lo hacían sus antepasados, porque el entorno natural social está cambiando permanentemente a causa de la contaminación.

Según el antropólogo Mateo Samson, profesor de la Universidad de Davidson (Estados Unidos), “la cultura es la vida integral de la comunidad o una persona, y cuando ya no pueden vivir como sus antepasados cuesta mucho, la contaminación ha cambiado el estilo de vida de las personas”. Además cataloga a los pueblos como patrimonio de la humanidad, “muchas veces hablamos de un patrimonio cultural de un país, pero nuestro modo de vivir en lugares específicos, es un patrimonio humano y es preciso que protejamos este patrimonio” acota.

Otro efecto que cala hondo en la debilitación de las culturas, es la migración. A raíz de la tierras contaminadas y la infertilidad de estas, miles de familias han optado por migrar a las ciudades, dejando atrás en sus lugares de origen  sus prácticas  culturales auténticas, “según me contó gente de la zona, el curso de la vida ha cambiado, la vegetación ha cambiado, y están viendo muchos efectos en la agricultura, también en el ganado, y esto está provocando la migración, porque las ganancias ya no son las mismas que en el pasado y esto nos lleva a pensar en justicia ambiental”, sostiene el profesional antropólogo después de una visita a los municipios de Huanuni y Machacamarca, lugares donde el efecto de la contaminación minera, es visible y preocupante.

Mateo Samson, hace una comparación entre Bolivia y Guatemala,  país donde trabaja el mencionado antropólogo “es muy diferente en algunos aspectos, pero los proyectos extractivos mineros están provocado cambios a la cultura de la gente y de muchas comunidades indígenas de Guatemala” dice, resaltando que similar situación pasa en Bolivia.

Por tanto, el extractivismo no solo afecta a Bolivia sino, también lo hace en otros países de América, además de dañar el medio ambiente, deja con muy pocas ganancias a los pueblos indígenas.

Franz Zunagua Gonzales
Unidad de Justicia Socio Ambiental- CEPA

viernes, 29 de junio de 2012

Mineria y cambio climático: una realidad plasmada en fotografías


MINERIA Y CAMBIO CLIMATICO
UNA REALIDAD PLASMADA EN FOTOGRAFIAS

Actualmente la problemática de la minería en el departamento de Oruro es muy latente y alarmante. Las operaciones mineras generan recursos y crean fuentes de trabajo, pero al mismo tiempo traen un sinfín de consecuencias atentando contra la vida de todo ser vivo que se encuentra en contacto con esta actividad. En este contexto, el Centro de Ecología y Pueblos Andinos (CEPA), el Grupo de Trabajo Cambio Climático y Justicia - Regional Oruro (GTCCyJ), el 25 de junio del presente, como parte de las actividades por el mes del Medio Ambiente “Ante el Cambio Climático ¡Justicia!”,  inauguró la exposición de fotografías sobre Minería y Cambio Climático, con el objetivo de sensibilizar a la población orureña sobre la importancia que se debe dar a nuestro medio ambiente y los riegos que se corre si no cambiamos de actitud en favor a la madre tierra. Esta actividad se desarrolló en el Instituto Superior de Bellas Artes (ISBA). Las fotografías se expondrán a partir del 25 al 29 de junio.

La preparación de la exposición estuvo a cargo de Mathias Monbaliu y Evelyne Blondeel, voluntarios de CATAPA (Comité Académico Técnico de Asesoramiento a Problemas Ambientales). Gracias a esta actividad se puede apreciar bellas fotografías con contenido socio-ambiental que caracteriza a nuestro departamento; uno de los problemas que aqueja a las comunidades y barrios es la contaminación minera y sus consecuencias negativas. Tal es el caso de don Félix Quiroz, pescador y campeón del año de “Regata de Lancha” en el lago Uru Uru. Como pescador sufre de la contaminación y el cambio climático: “Hay días en que solo recojo dos kilos de pescado, y eso no es suficiente para vender. Apenas es suficiente para dar de comer a mi familia”, dice.

Esta actividad se inició con la presentación de don Mario Medina, presidente de ISBA. Dijo: “Es necesario recordar lo que existe en nuestro país. Desde la época precolonial Oruro ha sido un centro minero y lo es hasta nuestros días. La minería sigue siendo un soporte económico a Bolivia y en especial a Oruro, pero también nos está trayendo una serie de problemas”.

De la misma manera, Mathias Monbaliu agradeció al público por su presencia, indicando que durante los ocho meses de estadía en Bolivia, pudo observar situaciones extremas de contaminación por la minería en los lugares que visitó como Kori Chaka; Poopó; rio Tagarete; Sora Sora; Huanuni; lago Uru Uru; Santo Tomás, entre otros.

Gilberto Pauwels, director del CEPA, manifestó: “Todos tenemos que ser conscientes de que una imagen a veces vale más que mil palabras. Estas fotografías nos muestran nuestra realidad y demuestran que nuestro departamento urgentemente necesita cambios en el trato a la madre tierra, de parte de cada uno de nosotros.”

Por su parte el público quedó fascinado al observar las diferentes fotografías, porque es una manera de conocer una realidad oculta, ya que en muchos casos no tenemos la oportunidad de visitar las comunidades afectadas por la contaminación minera.

Frida Morales Carvajal
Unidad de Formación y Comunicación – CEPA

miércoles, 27 de junio de 2012

Relato de una inspección ambiental minera: ¿Aguas de lluvia o aguas de filtración?


El miércoles 9 de Mayo de 2012 se realizó una visita a las operaciones mineras de Kori Chaca de la Empresa Minera Inti Raymi S.A, a consecuencia de una denuncia de un comunario de Burguillos (provincia Saucari). La denuncia observaba la existencia de cuerpos de agua superficial justo al lado de las bermas de las lagunas de evaporación e infiltración de la mina Kori Chaca. La inspección se realizó bajo la dirección de la Secretaría Departamental de Medio Ambiente y Madre Tierra (del Gobierno Departamental de Oruro). En esta ocasión la empresa aseguraba que estas aguas eran aguas de las últimas lluvias, mientras que el comunario dijo que eran el resultado de filtraciones. La Secretaría de Medio Ambiente y Madre Tierra proponía un plazo de 30 días para ver si eran aguas de lluvia o aguas de filtración.

Exactamente cinco semanas después – el día miércoles 13 de Junio de 2012 –se llevo a cabo una inspección, también bajo la dirección de la Secretaría Departamental de Medio Ambiente y Madre Tierra. Esta inspección tenía dos puntos a tratar. El primero punto era verificar si los cuerpos de agua superficial al lado de las bermas de las lagunas eran aguas de lluvia o aguas de filtración. El segundo punto había surgido durante las Mesas de Trabajo los días 23 y 24 de Mayo de 2012. Durante estas Mesas los comunarios de la comunidad Sora Chico – ubicada al extremo sur de la mina Kori Chaca –había hecho conocer una ampliación de las lagunas sin que ellos hubieran sido informados por la empresa. Haciendo esta denuncia, solicitaron una visita a la mina. Lamentablemente los comunarios mismos de Sora Chico no podían estar presentes el día de la inspección, pero un representante de la Coordinadora en Defensa de la Cuenca del Río Desaguadero y de los Lagos Uru Uru y Poopó (CORIDUP) asistía a la visita en nombre de ellos. Las otras instituciones presentes eran la Asamblea Departamental y el Centro de Ecología y Pueblos Andinos (CEPA). El Consejo Municipal y el Defensor del Pueblo habían sido invitados, pero no estaban presentes.

La inspección empezó con el primero punto: la denuncia del comunario de Burguillos sobre las filtraciones de agua en el extremo norte e este de las lagunas de evaporación e infiltración. Llegando al norte de las lagunas, era muy claro que efectivamente, las aguas no eran aguas de lluvia sino aguas de filtración de las lagunas. A esta conclusión llegó la Secretaría Departamental de Medio Ambiente y Madre Tierra, cuando inspeccionó el lugar en cuestión y vió el terreno mojado al lado de las bermas. O sea, las bermas de las lagunas de evaporación e infiltración tienen fisuras en unas partes. Ante la denuncia por parte de la Secretaria, la empresa siguió negando que fueran aguas de filtración. Exigió a la Secretaría de comprobar su conclusión. Añadió: “Lo que tenían que hacer es tomar medidas de control”.

Pero estas medidas, ¿Acaso no son la responsabilidad de la misma empresa? ¿No es ella que tiene que verificar si hay necesidad de evitar filtraciones o no? ¿Acaso no es parte del trabajo del equipo ‘Respuesta a Emergencias’ de la misma empresa de impedir daños y desastres ambientales?

Un representante de la empresa siguió intentando hacernos creer que eran aguas de lluvia: “Estamos en un humedal. Yo puedo mostrar que no es la misma calidad de agua. Mira, aquí hay vegetación, hay algas secas, y la otra vez que venimos, la cantidad de agua era mucho mayor. Es obvio que se ha ido secando”, Su comportamiento nos parecía muy extraño. Desde el inicio, los de la empresa se mostraban muy cerrados, no querían saber nada de CORIDUP, mencionando que la inspección estaba a cargo de la autoridad departamental, y no de CORIDUP. Desde su punto de vista, no debían responder a las preguntas de CORIDUP, ni de CEPA.

Tampoco trataron con la debida consideración a la autoridad misma de la Secretaría de Media Ambiente y Madre Tierra. Cuando el representante de la Secretaría indicó que eran aguas de filtración y no de lluvia, le increparon. Lo más curioso era que, al fin de la discusión, dijeron que habían construido una berma extra, creando una zanja de donde bombearon las aguas de filtraciones para devolverlas hacia su laguna de evaporación e infiltración. ¿Por qué habían desmentido que eran aguas de filtraciones, si finalmente reconocieron que habían tenido que tomar medidas de control? Además estas medidas eran evidentes para cualquier persona, aun sin conocimiento técnico.

Después de verificar el primero punto, la delegación se dedicó a inspeccionar el segundo punto a tratar este día: la ampliación de las lagunas de evaporación e infiltración en el extremo sur de las operaciones mineras de Kori Chaca de la Empresa Minera Inti Raymi S.A. Llegando al lugar, la empresa contó que eran ampliaciones de sus lagunas con agua dulce para el proceso de extracción, y que no se trataba  de lagunas de evaporación e infiltración. Nos dijeron que eran aguas del Río Desaguadero, del Río Thajarita, del Río Caracollo y del Canal Comibol. Ampliaciones no son prohibidas, pero tienen que ser aprobadas por el Gobierno Departamental, después de consultar a las comunidades vecinas a las operaciones, en este caso a Sora Chico. Cada ampliación de lagunas debe ser informada de manera pública, por parte de la empresa. Este informe tendría que contar además con un estudio (geo)hidrológico que demuestra que el uso adicional de estas aguas de los tres ríos mencionados, no afectará el equilibrio de los ecosistemas en la cuenca.

La inspección del día miércoles 23 de Junio de 2012 nos daba la impresión de que a la empresa no le gusta operar bajo la atenta mirada de las autoridades. Nos ha sorprendido que – después de más de una hora de visita – nos reclamaron de que no nos estábamos comportando conforme a las normas internas de la empresa. Nos dijeron que era prohibido sacar fotos de las operaciones y añadieron: “Ustedes están viniendo  aquí como si estuvieron en su casa, Van por delante, guían. Tenemos normas como empresa, incluso para los visitantes. Ustedes están violando estas normas, por ejemplo del uso del EPP.” Nos reprocharon de no estar vestido con EPP (Elementos de Protección Personal). Nos reprocharon de no llevar ropa reflectante, ni casco. ¿Pero acaso no es la responsabilidad de la empresa? ¿No es ella que tiene que proveer a sus visitantes la ropa adecuada, que es obligatoria en la empresa?

La conducta de la empresa nos parecía inadecuada en varios momentos. Nos quedamos con la idea de que son ellos que violan las normas, y no nosotros que solo estábamos sacando fotos andando en ropa considerada inadecuada. Ellos nunca han publicado un informe sobre las filtraciones; al contrario, negaron que existen filtraciones, intentando hacer creer que son aguas de lluvia. Tampoco informaron ni consultaron sobre sus ampliaciones de las lagunas con agua dulce para su proceso de explotación. Es un comportamiento muy decepcionante para las autoridades, las organizaciones ambientales y las comunidades vecinas.

Queremos repetir una vez más que no estamos en contra de la minería, pero no es correcto que una empresa se comporte de esta manera. Esperamos que en el futuro puede haber una relación más transparente y que la empresa realmente haga los esfuerzos necesarios para cuidar nuestro medio ambiente.

Evelyne Blondeel
Ingeniera de tecnologías ambientales
CATAPA - CEPA

miércoles, 13 de junio de 2012

Conversando en el CEPA… (II): Reciclar el AGUA



Norma Mollo: A tu criterio, ¿cuál es la problemática ambiental a la cual las autoridades y los proyectistas del desarrollo de Oruro deben dar prioridad?   
                 
Gilberto Pauwels: No hay duda de que se debe priorizar el tema del agua: en primer lugar asegurar agua potable para todos y para siempre, y además agua para animales y plantes y para los servicios y actividades urbanos. Sabemos que las reservas de agua son limitadas, que parte de lo que estamos consumiendo son aguas fósiles que no se renuevan. Tenemos agua para nuestros hijos, pero ¿cómo será para los hijos de los orureños que actualmente están naciendo? Pienso que las futuras generaciones nos van a juzgar duramente. "Ustedes que sabían del problema, ¿por qué han permitido que inmensas cantidades de agua dulce han sido utilizadas para procesos de producción que tan poco han aportado a la región?  ¿Por qué han permitido que centenares de hectáreas de terrenos alrededor de la ciudad han sido infiltrados con aguas saladas y contaminadas para actividades que solo han beneficiado a unos pocos? ¿Por qué no han pensado en guardar reservas de agua dulce para nosotros sus descendientes", así nos cuestionarán las futuras generaciones.

Tal vez nos consideramos los primeros ambientalistas, los que por fin se preocupan para el medio ambiente. De hecho, en su conjunto, somos los contaminadores y destructores  más grandes de la historia de Oruro. Permitimos y hacemos lo que nunca antes se ha podido hacer a tan gran escala. Es verdad que el pasado hubo contaminación mortal; en el subsuelo de la ciudad encontramos todavía restos de azogue (mercurio) de la explotación minera colonial, pero nunca hubo un impacto tan acelerado e acumulativo, localmente y al mismo tiempo desde afuera provocado por el cambio climático.  

Norma: Sí. Al margen de la contaminación minera está el calentamiento global. Sorprende que se teme consecuencias tan alarmantes para un cambio relativamente pequeño de temperatura,…

Gilberto: No hay que pensar solamente a los cambios a nivel local, sabemos que nuestro clima es muy dependiente de lo que se llama el fenómeno de El Niño. Las corrientes de agua en el océano y la temperatura de su agua determinan si tendremos años de sequia o de lluvias abundantes. Pequeños cambios pueden tener enormes consecuencias. Actualmente se piensa por ejemplo que un El Niño extremamente fuerte, hace unos 1000 años, por grandes sequias ha causado la destrucción de la cultura de Tiwanaku. Algo similar pasó en 1878 con consecuencias en todo el mundo. Un historiador ha calculado que a consecuencia de este El Niño murieron 20 millones de personas de hambre y sed, sobre todo en Asia. Se teme que, esta vez a consecuencia del actuar de la humanidad, nos puede venir una gran escasez de agua en muchas partes. Y hay que tomar en cuenta que una mayor sequia hace a su vez subir más la temperatura… lo que puede empeorar todavía las consecuencias.

Norma: ¿Cómo vamos a salir de esta situación? Las perspectivas no son muy alentadoras.  Hablando de justicia ambiental, ¿qué podemos hacer o proponer?

Gilberto: Ya es tarde; muchas situaciones ya son irreversibles. Las comunidades afectadas por la contaminación, organizadas en CORIDUP, siempre dicen: "¡En primer lugar queremos que se pare la contaminación!", y creo que tienen razón.

Una medida, entre otras, para asegurarnos de agua potable  podría ser: exigir a las empresas mineras que tengan su planta de desalinización. Seguimos permitiendo que utilicen nuestra agua dulce para sus operaciones, mientras que ellas siguen acelerando la salinización de tierras y aguas, bombeando aguas saladas desde el subsuelo hacia la pampa. Las mismas empresas deberían - por lo menos - generar el agua necesaria para sus operaciones, a partir de las aguas de mala calidad que sacan del subsuelo. Y estas plantas de purificación de agua después pueden ser transferidas a las poblaciones.

Norma: Quiere decir que no solamente tendremos que reciclar residuos sólidos, sino también residuos líquidos. ¿Debemos reciclar aguas que ahora son inservibles?

 Gilberto: Correcto. Es a esa conclusión a que estamos llegando. Las empresas mineras y metalúrgicas deben a Oruro una planta de desalinización o mejor dicho una planta de purificación de aguas, no solo para sus propias operaciones sino también para el consumo de la población. Por toda la historia minera que tiene nuestra ciudad ya hemos llegado a este punto: los orureños vamos a tener que utilizar y beber agua reciclada. Ya existe lugares en el mundo donde van a tener que transformar el agua de los baños en agua potable. Ya hay lugares en el mundo donde se está rellenando los depósitos de agua subterránea con agua reciclada. Nosotros consumimos demasiada agua dulce en procesos productivos y producimos demasiada agua salada, ácida, contaminada para estos mismos procesos. Debemos cortar la espiral de contaminación. Si estamos dispuestos a pensar en las futuras generaciones, no nos queda otra que reciclar el agua. Y las ganancias extraordinarias que últimamente tienen las empresas extractivas, son una gran oportunidad. 

Norma: Por el momento, desde el CEPA y el Complejo Solar Oruro, con la colaboración de LIDEMA y voluntarios de CATAPA (Bélgica) y de INTERSOL (Austria), estamos experimentando con pequeños purificadores-destiladores de agua, para asegurar a las comunidades afectadas un mínimo de agua potable. Es un  intento que va en esta dirección.

Gilberto: Si, pero es una iniciativa muy pequeña, experimental, de emergencia. El derecho a un medio ambiente saludable y agua pura es algo al cual tienen derecho todos los habitantes de las comunidades y de los barrios, aquí y ahora, es algo que no puede esperar. Está bien atender esta necesidad inmediata, pero al mismo tiempo debemos impulsar macroproyectos que pueden dar soluciones duraderas y sostenibles. La propuesta técnica debe incidir en las políticas públicas.  

 Norma Mollo
Unidad de Formación y Comunicación - CEPA    

* Gilberto Pauwels, OMI es el director del Centro de Ecología y Pueblos Andinos (CEPA) de Oruro.